Presentación

“Hoy no voy a hablar de conceptos refinados, teoremas sofisticados y demostraciones complicadas. Hoy deseo ofrecerles algo muy modesto: yo mismo. Les ofrezco todo lo que sé, mi manera de pensar y mis sentimientos. Les pediré atención estricta, diligencia de hierro y tesón incansable. Pero olvídenme si no piensan darme lo que es más importante para mí: su confianza, su simpatía y su amor. Les pido, en una palabra, lo más grande que ustedes pueden dar: a sí mismos”

Ludwig Boltzmann se presentó así a sus alumnos el primer día que dio clase. Dicen más estas palabras sobre el arte de la pedagogía que una carrera y un máster.

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6 Respuestas a “Presentación

  1. Qué gran hombre, don Ludwig. Y qué tiempos cuando se podía pedir “atención estricta, diligencia de hierro y tesón incansable”. Seguro que hoy se le echaba encima el sindicato y el (H)AMPA. O el defensor del estudiante.

    Es un placer volver a leerte, Cristina.

  2. … y qué maravilla que se pudiera ofrecer “todo lo que sé, mi manera de pensar y mis sentimientos”, y que fueran cosas realmente valiosas.

    Gracias, Pseudópodo. Me alegra verte por aquí.

  3. Quizá Boltzmann se mereciera esa entrega personal de sus alumnos. Pero no es algo que se pueda exigir, solo pedir. No es algo que haya que dar obligatoriamente a la primera persona que una institución ha puesto al frente de una clase delante de una pizarra.
    Una solicitud como la de Boltzmann exige que los alumnos puedan elegir: estar con Boltzmann y darle su amor o irse con otro profesor. O irse a aprender otra cosa.

    Las AMPAS existen porque existe una burocracia a la que no le importamos personalmente (a diferencia de Boltzmann), y porque existen las clases obligatorias, los profesores obligatorios y los curriculos obligatorios.

  4. Yo no lo entiendo como exigencia, sino como invitación o, quizás, ‘disclaimer’. Diría que está apelando a la libertad del estudiante: eres libre de seguir mis clases, pero si no te implicas personalmente no te van a servir para nada. Si las clases son obligatorias, el discurso pierde el sentido, claro.

  5. Sin el cerebro límbico el neocórtex no funciona, pero sin razón las emociones nos vuelven a la pura animalidad.

  6. Estoy de acuerdo contigo. En realidad, mi comentario estaba en desacuerdo no contigo sino más bien con Pseudopodo, que aunque yo le aprecie mucho, en este caso creo que tenía los pies en otro tiesto

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