Neolengua

– ¿Cuántas patas tiene un cerdo?
– Cuatro.
– Y si llamamos pata a su cola, ¿cuántas patas tiene?
– Cinco.
– De eso nada: no es posible transformar una cola en pata sólo con llamarla pata.

Adivinanza infantil anónima, leída en “Curso de autodefensa intelectual” de Normand Baillargeon.

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8 Respuestas a “Neolengua

  1. He escrito una cosita muy breve sobre esta entrada. La tengo programada para esta noche a las 10 y cinco.

  2. Querido Loiayirga,
    si tiene forma y pezuñas de pata, hace la función de una pata y está en el lugar de una pata, ¿por qué íbamos a llamarla cola en vez de pata?

  3. Tú solo piensas en la parte de vínculo afectivo entre dos personas. Yo pienso en la parte productiva, que es esencial al asunto y vital para la especie. Ese aspecto (y no la amistad, para la amistad el estado nunca ha establecido contrato ni ha creado una institución, que yo sepa) es el que ha llevado al Estado a protegerlo, a considerarlo, a legislarlo. Ese poder de la pareja heterosexual es crucial para que hablemos de matrimonio. Sin esa potencialidad el matrimonio no existiría para el Estado, es decir, no existiría como lo conocemos.
    Puede que las ingenierías humanas doten a las parejas homosexuales de mecanismos para ser productivos. De algún modo están queriendo hacerlo. No puedo saber2 si dentro de 300 años la prótesis cultural habrá reemplazado el mecanismo natural –el sexo natural entre dos personas de distinto sexo- por otro, tan eficaz como el que la naturaleza le dio a la pareja biológica. Los que tienen fe ciega en la tecnología dirán que ya hay datos para pensar que sí. Pero también hoy sabemos que como la leche materna ninguna para la salud del bebe en los primeros años. Quiero decir que la leche en polvo, la creación humana, no la supera.
    Quizás un día la cola se pueda volver rígida y sirva para apoyarse. De momento, sin esperar al menos unos centenares de años me niego a llamar pata a la cola. Dentro de trescientos años volvemos a hablar, yo no estoy seguro que no puedas llevar razón. Esta última parte de la frase anterior no es broma. Pero me cuesta creerlo.

    En el “querido” Loiayirga, advierto el tono paternalista de Holmes cuando decía “elemental, querido Watson”. Jajaja.

  4. Querido Loiayirga: las cosas existen e incluso tienen nombre desde antes de que existiera el Estado e independientemente de él, y no existen porque al Estado le vengan bien, sino al contrario, el Estado debería venirnos bien a nosotros o fastidiarse.

    Y querido Loiayirga, el “interés de la especie” es como los unicornios. Ambas cosas existen en nuestra imaginación e incluso cumplen una función mitológica o mitopoiética (o como se diga) pero en la naturaleza no existen. Ninguna de las dos.

  5. Loiayirga, creo que escribí eso de ‘querido’ por la confianza que da la interacción cibernética y quizás con un poco de cansancio por volver a tratar este asunto sobre el que discrepamos cordialmente, no por paternalismo. Sabes que me gusta discutir pero no sé si tiene sentido volver a exponer mis razones y mucho menos aquí, que es un blog ‘temático’. Pero ya que has vuelto a sacar el tema, me da la impresión de que confundes el matrimonio, como sacramento o como vínculo al que tú – con todo tu derecho – le das un valor predominantemente reproductivo, con el contrato llamado matrimonio que no es otra cosa que un contrato que regula y protege los intereses de dos personas entre las que se supone existe un cierto vínculo afectivo (aunque según El Mundo Today en Francia se ha legalizado el matrimonio entre personas que no se quieren :-)). Como dice Aloe, son las leyes las que deben ajustarse a nosotros y la reforma de la ley de matrimonio lo único que ha hecho es incluir a un sector de la población cuyos derechos venían vulnerándose hasta ahora. (Sí, también me parecería bien que se legislase la poligamia si fuera una forma de convivencia común). Si se piensa que entre matrimonio y procreación hay una correspondencia biunívoca, habría entonces que planterase prohibir tanto las relaciones heterosexuales fuera del matrimonio – por aquello de que tienen potencialidad procreadora -, como el matrimonio de mujeres pos-menopáusicas y personas estériles en general, incluyendo una enmienda para la cancelación del contrato matrimonial en caso de que no hubiera descendencia al cabo de un cierto plazo. A propósito, tengo entendido que el matrimonio católico se puede romper es ese caso, lo que parece coherente con su definición de matrimonio, que quien quiera puede aceptar libremente pero que obviamente no se puede imponer al común de la ciudadanía. Del mismo modo, si se habla de ‘defender a la familia’, yo sugeriría pedir la prohibición del divorcio, que es lo que realmente separa familias, y no que una pareja de desconocidos decidan casarse.

    Sería absurdo, por lo que tu hipótesis queda reducida ad absurdum🙂

  6. Yo diría que lo que separa familias es la vida y la imperfección humana, con divorcio legal o sin él, pero lo digo sin ánimo de polemizar.
    O si no, Hazte Oir vendrá a decir triunfalmente: “¡Ya os los decía yo!”

  7. Indudablemente, Aloe, pero al menos el divorcio afecta a la familia en cuestión mientras que el matrimonio de unas personas ajenas nada tiene que ver con ella.

  8. No, tienes razón.
    ¿Por qué entonces empeñarse tanto?
    El subtexto de muchas de estas declaraciones de los conservadores viene a ser: “lo que recomiendo me produce a mi mismo tan poca seguridad en sus beneficios, y se vende tan mal como específico de bienestar y felicidad, que necesitamos que sea obligatorio y no haya malos ejemplos de otras cosas, para que a la gente no le den ideas”.

    En resumen, que yo siempre he sospechado que, a los defensores de la exclusividad de la familia tradicional, la familia tradicional les parece en el fondo una lata: un mal trago que debemos pasar por nuestro bien moral, pero no algo que elegimos dando gritos de alegría si nos dejan elegir.
    Parecen poco familiares en el fondo, no sé si porque las actividades familiares y sus obligaciones carecen de prestigio para ellos, porque tienen demasiados cuñados, o por qué.🙂

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