Niños como adultos y adultos como niños

Niño vestido de adulto o viceversa.

Adulto vestido de niño o viceversa.

En mi empresa existe un programa de ‘acción social’ de ayuda económica a los trabajadores para gastos que normalmente no cubre el sistema público, como dentistas, guarderías para los hijos, asistencia a familiares discapacitados… Uno de los apartados prevé ayudas para los estudios de los hijos hasta veintisiete años. Repetimos: veintisiete años. Todo el mundo lo ve normal.

Un compañero me contaba que en la sección ‘Jóvenes emprendedores’ del periódico local había aparecido un reportaje sobre el proyecto empresarial de una conocida común. La ‘joven’ emprendedora en cuestión cumple este año los cuarenta.

Estos son dos ejemplos entre muchos de como esta sociedad – consciente o inconscientemente – ha infantilizado a buena parte de la población. No hay duda de que a los veintisiete años un adulto puede necesitar ayuda por diversos y variados conceptos, pero debería poder hacerlo por él mismo, no por ser ‘hijo de’. También es cierto que dada la esperanza de vida actual alguien de cuarenta años gozará en general de buena salud y estará aun en la mitad de su vida,  pero desde luego no es lógico que a esa edad esté todavía comenzando una carrera laboral. Solo desde la negación del adulto joven como adulto independiente, se explica que un hecho absolutamente escandaloso, una anomalía sin par en el mundo civilizado, como es que el paro juvenil supere el 50%, pase relativemente desapercibido.

Al mismo tiempo y en el mismo país, bebés desde los tres meses de edad son enviados a instituciones – guarderías – donde, pese a las más que probables buenísimas  intenciones de los cuidadores, es imposible prestarles atención individualizada. Para que aceptemos con alegría semejante aberración, nos han hecho creer que los niños necesitan socializar (¿alguien de verdad se cree que un bebé de cinco meses puede ‘socializar’?) y ser autónomos. Autonomía que por lo visto no está mal perder a los veintisiete años. Solo desde el engaño colectivo se explica que las medidas de conciliación laboral (muy necesarias) apunten al requerimiento de más guarderías y de ayudas para gastos en guarderías, en lugar de a la demanda de permisos laborales para que las madres y los padres puedan quedarse con sus hijos.

El mundo al revés: los niños son tratados como adultos y los adultos como niños. Y lo peor es que gran parte de la sociedad lo ve normal.  El futuro que auguran estas políticas no es demasiado halagüeño.

Entradas relacionadas:

Anuncios

19 Respuestas a “Niños como adultos y adultos como niños

  1. Cristina, el término guardería no es políticamente correcto. Los bebés de cinco meses ahora van a escuelas infantiles, un término que esconde, es cierto, que son sitios donde en realidad se guardan a los niños mientras mamis y papis, tan atareados, se olvidan de la sensata reclamación de permisos laborales para que ambos puedan ejercer de padres y madres, y no meros progenitores A o B.

  2. Cierto, Plutarco, ahora es mejor decir escuelas infantiles, para que parezca que dejar al bebé junto a muchos otros al cuidado de un desconocido es educativo y por tanto mejor para la criatura. Quien no se consuela…

  3. Son parajodas (no paradojas) de la vida.
    Lo mismo que hacer universidades en cada ciudad para que los alumnos no tengan que estudiar fuera de casa y luego se les da becas Erasmus. Claro, que son becas para no estudiar.

  4. Manuel, ¿y lo de las universidades en cada esquina no era para que los profesores no tuvieran que trabajar fuera de casa (dentro de la excelencia en el ámbito regional)? 🙂
    Tienes razón. Hay mucho que hablar de la universidad y la penosa política de becas.

  5. Tienes toda la razón.
    ¡Que estaría pensando para no caer en eso!
    Además con un sueldazo morrocotudo y sin oposiciones. Y si por el mero arte de ser profesor universitario ya se es autoridad se debe suponer que los equivocados somos los demás. ¿Digo equivocados? Envidiosos es lo que somos.
    Hablando de enseñanza, y por si no lo conoce, le proporciono un enlace interesante. Hay que ser paciente porque dura una media hora; pero es muy esclarecedor.
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-debate-fracaso-escolar/1675415/

  6. Manuel, gracias por el enlace. He sacado un ratillo para ver el vídeo. Me ha parecido interesante aunque nadie ha dicho nada que no hubiera oído antes. He encontrado muy poquito fundamento en los argumentos de la pedagoga que ha hablado y, en cuanto a Fernandez Enguita (que creo que en general no cae muy bien entre los profesores de secundaria) y al profesor de instituto, creo que ambos han dicho cosas interesantes. Pero casi diría que estoy más de acuerdo con el primero, fíjate. No puedo estar de acuerdo con la afirmación de que en España se promociona automáticamente cuando tenemos uno de los índices de repetición más altos del mundo civilizado (hecho objetivo), así que creo que es un error pensar que lo que hace falta son más repeticiones, como ha dicho el de secundaria. Sin embargo, a mi juicio este último tiene razón en que la excesiva homogeneización es contraproducente y en que habría que cerrar todas las facultades de Pedagogía. No sé si esto lo dijo como un chiste pero desde luego si se hiciera no las echaríamos de menos. Finalmente, creo que Enguita da en el clavo en lo que respecta a la pobre formación del profesorado, en especial el de primaria. En definitiva, hay debate para rato y al menos yo no puedo tomar partido claro por ninguna de las visiones mostradas en el debate.

  7. Además con un sueldazo morrocotudo y sin oposiciones.
    No, sin oposiciones no. Otra cosa es la acusación de que se favorece al de casa (la endogamia), cosa que pasa también en otras.

  8. Hola:

    Hola Cristina. Yo creo que, en el programa, el que más habla es Enguita y, aunque no diga casi nada (volveré al vídeo cuando tenga tiempo por ver si hay algo de interés), en algún momento tiene razón. Pero el discurso conjunto no tiene sentido desde mi punto de vista.
    La gran novedad de lo dicho en el programa es pedir públicamente la desaparición, o cierre, de las facultades de Pedagogía. No es ninguna broma, hasta ahora nadie lo decía públicamente porque se considera tema tabú.

    Respecto a la promoción automática es un hecho real. Y no es incompatible con el alto índice de repetición. ¿Cómo encajar esta aparente contradicción? La respuesta es que el alumno sólo puede repetir una vez en cada etapa educativa de modo que el resto de los años va pasando de curso aunque no haga nada (promoción automática). Muchos alumnos suspenden porque no hacen nada (nada bueno, se debe entender) y ello les obliga a repetir una vez. Una vez agotado el cupo de repetición los aprobados van cayendo de forma mecánica en cada curso.
    ¿Qué tiene de malo repetir? Si se nos quema la tortilla y queremos comer tortilla tendremos que repetir el mecanismo hasta que la tortilla salga bien. Esto no tiene vuelta de hoja en la vida real. En la educación parece no ser así; las tortillas se regalan y cuanto peor lo hagas te regalarán más.

  9. Manuel, sigo sin estar segura de que las repeticiones ayuden a solucionar el problema. Si como dices ahora solo se puede repetir una vez por etapa (¿una vez en primaria y dos en secundaria?) y aun así se repite más que en ningún otro lado, imagina si no hubiera límite. Bueno, esto en sí mismo no es una razón porque cada país tiene su idiosincrasia, pero me cuesta creer que no haya ninguna solución que funcione en otro lado y aquí no. En cualquier caso, das a entender que es habitual que un chico repita un año y siga teniendo mal desempeño en la escuela. Luego es habitual que una repetición de un año entero no funcione. ¿Por qué iba entonces a funcionar una segunda vez y una tercera, etcétera?Tomando tu ejemplo de la tortilla, si nos empeñamos en seguir la misma receta, exactamente con el mismo tiempo de cocción, una y otra vez, se nos quemará siempre. Hasta que al final se nos quiten las ganas de comer tortilla y probablemente de cocinar cualquier cosa. Yo lo que haría sería bajarle el fuego, o dejarla cocinar menos tiempo, o usar otra sartén. En la escuela esto se traduciría en dar un camino alternativo, crear clases de ritmo lento, diversificaciones o cosas así.

    Yo sé que estas cosas se ven mejor de fuera y entiendo lo que quieres decir de regalar títulos-tortillas sin haber exigido nada a cambio. Supongo que como tú, yo soy partidaria de la educación en la responsabilidad, lo que pasa es que hablamos de educación obligatoria, lo que se traduce en que efectivamente tienes que ‘obligar’ a estar en un instituto a gente que no quiere o puede estudiar. En estos casos habría que tratar que el estudiante tenga unos mínimos. Y sí, al final le das el mismo título a uno que con suerte ha aprendido a escribir sin faltas y a otro que domina todo las materias que se le han enseñado, pero no veo mucho problema aquí tratándose de educación obligatoria. Eso sí, hay que estar pendiente de detectar al que sí puede y quiere y darle las oportunidades posibles. Pero bueno, ya te digo, es un tema complejo y desde fuera todo se ve fácil.

  10. Estimada Cristina, creo que has dado en la clave: la educación obligatoria; aunque a mi me gustaba más enseñanza obligatoria. Si la educación es obligatoria debemos exigir educación. ¿Qué ocurre actualmente? Se va a los centros educativos para que los padres se desentiendan de sus hijos y estén tranquilos. Hasta ahí me podría parecer correcto si los padres tuvieran interés por que sus hijos aprovechasen el tiempo, se educaran y aprendieran. Pero esta no es la realidad. Y si los otrora centros de enseñanza los convertimos en centros de acogida para niños-adolescentes (o adolescentes-niños) en los que nada se les puede exigir estamos perdiendo el tiempo y el dinero. La solución es enseñar al que quiere estudiar y hacer centros específicos para dar formación a quien no quiere estudiar. ¡Por qué nos habremos empeñado en decir que estudia el que no quiere estudiar y en no dejar que estudie al que quiere estudiar! De este modo no quedan conformes ni uno ni otro.
    Y volviendo al tema de repetición sí, repetición no. Es evidente que si repites porque lo haces mal y vuelves a hacerlo mal no se consigue nada. Pero la repetición tiene interés porque da otra oportunidad de hacer las cosas bien y asentar las bases para emprender labores más complejas. En España antes se repetía tantas veces era necesario y al final repetían menos alumnos y los resultados eran mejores. Una cosa tengo clara; si yo no sé hacer tortillas con una receta que les sirve a los demás la culpa no es de la receta. ¿No te parece?

  11. Manuel, sigo con tu símil culinario. La receta no tiene la culpa, pero una receta solo funciona con unos ingredientes determinados y con unas cantidades precisas. Si eso nos falla, o rectificamos la receta adaptándola a lo que tenemos, o nos saldrá algo incomible. La receta tradicional de tortilla funcionará para papas crudas pero si las pones cocidas ya habrá que cambiar el tiempo de cocción; si sólo tienes un huevo, quizás debas añadir leche para que te quede jugosa. Incluso leí que en la posguerra se hacían tortillas sin papas y sin huevo. Las papas se sustituían por la parte blanca de las cáscaras de la naranja y el huevo por una mezcla de harina y agua. Es que no hay que empeñarse en comer tortilla, dirán algunos. Claro, pero es que la enseñanza-tortilla es obligatoria. En fin, que tanto un buen cocinero como un buen profesor tiene que adaptarse a las circunstancias (algo que sé que no es fácil; es tremendamente complicado, de hecho).

    Los centros de enseñanza tienen que acoger por ley a los adolescentes-niños hasta los 16 años, con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva, y además las familias son como son y la sociedad es la que es. Creo que estos hechos no se pueden cambiar, aunque a la larga la educación pueda (y deba) transformar la sociedad. Lo que sí es cierto es que en este país hay auténtico pavor a la diferencia. Se confunde uniformidad con igualdad, cuando al final lo que ocurre es que la uniformidad crea unas desigualdades tremendas porque no se selecciona según el mérito sino según el dinero, los contactos… en fin, lo de siempre. O sea, que no me parece nada mal que se creen distintos itinerarios teniendo en cuentas las capacidades y los intereses de cada cual. También me parece necesario abrir las escuelas a la sociedad, compartiendo las instalaciones deportivas, haciendo conferencias y talleres para padres… O sea, haciendo de las escuelas centros culturales en cada barrio o pueblo. Esto funciona en Finlandia (en un debate sobre educación siempre hay que mentar Finlandia) y sé de casos en los que también ha funcionado aquí. Así, quizás los padres acabarán teniendo más interés en que sus hijos aprovechen el tiempo, etcétera. El otro pilar de la educación finlandesa es la calidad de su profesorado, asunto del que hablamos en la entrada que sigue a esta.

    Gracias por comentar, Manuel, los debates siempre enriquecen.

  12. Estimada Cristina:
    Avancemos en otro capítulo gastronómico. Estoy de acuerdo, se pueden hacer sucedáneos de tortilla para no pasar hambre pero ¿sería justo, por ello, negar a otros la posibilidad de comer una tortilla “como Dios manda”?
    ¿Acaso quien tiene capacidad para cocinar una tortilla tiene que abstenerse de comerla sólo porque los demás son incapaces de hacerla para sí mismos?
    Si las dos respuestas son negativas llegaremos a la conclusión de que en la enseñanza no cabe todo el mundo. Al menos juntos todos en los mismos niveles. En Finlandia la enseñanza obtiene buenos resultados porque hay unas exigencias para alumnos y familias. No creo que los profesores finlandeses aguantaran más de un mes en nuestras aulas. Incluso puede que después de la experiencia dejaran de veranear en nuestras costas.
    Y, por último, si admitimos que los centros de enseñanza tienen que acoger por ley a los adolescentes-niños hasta los 16 años, con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva, y además las familias son como son y la sociedad es la que es ¿de qué nos quejamos?
    Antes la enseñanza servía para conducir a la sociedad a mejores niveles de vida. Ahora la enseñanza tiene que adaptarse a las miserias de la sociedad y,conforme a éstas, dejarse convencer y adoctrinar a los más débiles. !Una lástima … y una suerte para mi que ya me pilla de mayor!

  13. No, Manuel, no sería justo negar a nadie la posibilidad de comer una tortilla como Dios manda. ¿Cuándo he dicho yo tal cosa? De hecho, he dicho exactamente lo contrario. Y además ya había contestado a esta pregunta en mis dos comentarios anteriores. Repito: 1) (…) “Eso sí, hay que estar pendiente de detectar al que sí puede y quiere y darle las oportunidades posibles”. (No está muy bien redactado pero creo que se entiende); y 2) “O sea, que no me parece nada mal que se creen distintos itinerarios teniendo en cuentas las capacidades y los intereses de cada cual”. También he dicho, y así empezó este debate, que la repetición de curso no me parece un método eficaz y que en cambio la atención diferenciada sí creo que podría serlo. De hecho, tu solución es que los alumnos que no quieran o puedan estudiar, sigan compartiendo espacio y tiempo con los que sí quieren, y no solo un año, sino dos, tres, cuatro… o los que hagan falta. ¿De que manera puede ayudar eso a los alumnos de mayor capacidad o autoexigencia? O sea, siguiendo con el símil ¿puede alguien hacer una tortilla decente teniendo a cinco personas alrededor rompiéndole los huevos (literal y/o metafóricamente)?

    Y claro que la educación está para mejorar a las personas. Yo no he hablado ni de conformismo, ni de adaptación ni mucho menos de adoctrinamiento. Pero esto no tiene nada que ver con olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Un sistema educativo no puede construirse en el aire, o suponiendo que todo el mundo escucha ópera y lee a Goethe en sus ratos libres.

    Como parece que no me estoy explicando bien, te invito a que leas otras entradas de esta bitácora donde he tratado estos temas. (Exponer un punto de vista es difícil, pero desmentir lo que supuestamente debo pensar es agotador):

    Leo Messi en el equipo del barrio
    En cualquier tiempo, en cualquier lugar
    La equidad mal entendida provoca clasismo sobrevenido
    La guillotina

  14. Manuel, releyéndome noto que el tono de la última frase de mi comentario es innecesariamente brusco. Perdona. Sólo te remitía a las entradas anteriores porque en ellas se entiende mejor mi punto de vista. Gracias por haberte pasado por aquí.

  15. Nada que perdonar porque no he apreciado nada brusco en tu comentario.
    No estamos del todo de acuerdo en el hecho de la repetición y eso es todo. En el resto coincido contigo casi al cien por cien pero esto de los mensajes a veces complica las cosas. Dicho de otra manera, con tanta tortilla y tantos modos de hacerla al final nos han salido unos huevos revueltos manifiestamente mejorables.
    Por cierto había escrito un mensaje a blogeltrajenuevo@gmail.com

  16. Gracias por tu comentario y por tu email, Manuel. Me preocupaba parecer más beligerante de lo que en realidad soy por aquello de las limitaciones del medio escrito.

    Un saludo.

  17. I truly appreciate this post. I’ve been looking everywhere for this! Thank goodness I found it on Bing. You’ve made my day! Thank you again! ddffkagabeak

  18. Lamento terriblemente no ser la figura ideal de estudiante, tengo 38 años y estoy estudiando. “Pero desde luego no es lógico que a esa edad esté todavía comenzando una carrera laboral.” Citando literalmente, lo contrasto con mi realidad, he estado trabajando en una labor totalmente castrante a nivel intelectual y estar en paro me ha abierto la posibilidad de estudio y explorar nuevos horizontes. También puedo agradecer los grandes maestros que poseo, pues no solo son profesores, gran calidad humana y de conocimientos, hasta tal punto de disfrutar en muchos más registros el poder estudiar de cuando era joven. Posiblemente no tenga derecho a hablar sobre estos temas dado que no soy docente, pero en este momento me encuentro en el otro lado del pupitre. Me resisto fieramente a dar este barco por perdido y no poder llevarlo a buen puerto por tener el doble de años que mis demás compañeros, hace 15 años que no rasco un miserable libro y para mi es motivo de superación. Aunque todos estos chavales sean capaces de asimilar tres veces mas rápido y mejor de lo que yo lo hago. Así que yo pregunto, ¿no puedo yo ser también un emprendedor nobel incluso a mi edad?
    Gracias por su atención y un saludo

  19. Claro que puedes, Chairman Meow. Que sigas estudiando y con ganas de emprender nuevos proyectos me parece admirable. Ahora, joven, lo que se dice joven, no eres 🙂 Lo que critico aquí es la infantilización de los adultos con el fin, creo, de limitar sus derechos. Además, ser novel en algo no es lo mismo que ser joven.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s