Archivo mensual: febrero 2013

Apuntes sobre internet

Internet es vista como la biblioteca universal, como la gran panacea para la educación. Considerada por muchos como una tecnología mítica, en ocasiones se olvidan algunos hechos básicos en relación a internet. Por ejemplo:

Internet no tiene realidad etérea: tiene una infraestructura física con ordenadores, cables, fibra óptica, routers

La “nube” no es otra cosa que un montón de servidores que están en algún sitio, de modo que si guardamos datos en ellos los tendrá alguien, normalmente una  empresa, que  estará sujeta a leyes que los protejan, pero no necesariamente.

Una vez que cualquier información se haya difundido en internet es prácticamente imposible borrarla de todos los servicios online. Algunos dicen que perdemos nuestro “derecho al olvido”.

Un mundo interconectado no es necesariamente un mundo más libre o más justo.

Internet no elimina los intermediarios sino que estos pasan a ser de otra naturaleza (por ejemplo wordpress y telefónica hace de intermediario entre este blog y ustedes).  Según  Evgeny Morozov, la digitalización hará que aumente, no que disminuya, el número de mediadores en nuestra vida pública.

Los servicios de internet no son neutrales y además, independientemente de lo excelentes y eficientes que puedan ser los libros electrónicos, las redes sociales o los buscadores como suministradores de información, es un error pensar en ellos como simples herramientas con cometidos estables y coherentes (ni menos con efectos claros y fácilmente predecibles), nos recuerda de nuevo Evgeny Morozov.

El mismo potencial que convierte internet en una tecnología inherentemente democratizadora podría ser utilizado ilégitimamente para controlar la vida de los ciudadanos y monitorizar su actividad diaria.

Los contenidos de internet los crea alguien.

Lo que se publica en internet generalmente no pasa por ningún control de calidad. Por lo tanto, no todo es igual de fiable.

Los niños, en general, no son en absoluto críticos con lo que encuentran en la red. Se podría decir que se creen, literalmente, todo lo que leen en internet, como demuestra este estudio (leído en internet). Sin embargo, se les anima a que busquen información online sin haberles enseñado primero a evaluar la fiabilidad de lo que encuentran allí.

Centro de datos de Google en Council Bluffs, Iowa (imagen extraída de la galería del propio Google en www.google.co.uk/about/datacenters/gallery)

Centro de datos de Google en Council Bluffs, Iowa (imagen extraída de la galería del propio Google en http://www.google.co.uk/about/datacenters/gallery)

Saber distinguir el trigo de la paja en internet, es imprescindible para que la información recibida pueda transformarse en conocimiento. Con este objetivo, he creado una lista de verificación para la evaluación sistemática de páginas web. Se puede encontrar en mi otro blog.

Entradas relacionadas:

Las claves de la creatividad

La creatividad es sin duda uno de los conceptos más difíciles de definir y sobre los que más confusión hay. Todos la encarecemos, pero nadie sabe exactamente a qué nos referimos cuando hablamos de ella.

¿Qué es la creatividad? ¿Podemos aprender a ser más creativos? El genial John Cleese, conocido miembro de los Monty Python, abordó este tema en esta conferencia de 1991:

Aunque realmente lo mejor es escuchar al propio Cleese, para los que no tengan tiempo de ver los 36 minutos de vídeo, recojo aquí las ideas principales.

En primer lugar – dice – la creatividad no es un talento sino una forma de proceder. Las personas más creativas parecen tener la habilidad de ponerse en un estado particular que permite poner en funcionamiento su creatividad natural. Esta facilidad es descrita como una “habilidad para jugar”. Define dos modos de trabajo:  un “modo cerrado o activo, que exige concentración para lograr metas concretas; y un “modo abierto que, por el contrario, requiere un estado de absoluta relajación y mayor predisposición al humor y a la contemplación. La creatividad sólo es posible en el modo abierto, lo que no significa que una persona creativa deba, o pueda, estar siempre en tal estado. Por el contrario, cualquier idea original se malograría si el individuo no fuera capaz de cambiar al modo de trabajo “cerrado” activo y concentrado. Lo que define a una persona creativa sería entonces la capacidad de cambiar de modo de trabajo.

Específicamente destaca los cinco pasos necesarios para conseguir, o al menos intentar llegar a ese estado particular, lúdico, que precisa la creatividad:

  1. Espacio para retirarse dejando a un lado las responsabilidades habituales y conseguir alguna predisposición a la indagación y al juego.
  2. Tiempo para crear ese espacio de tranquilidad.
  3. Tiempo para pensar y – muy importante- para aprender a superar la presión de tener que dar una respuesta o tomar una decisión de manera inmediata.
  4. Autoconfianza: nada perjudica más a la creatividad que el miedo a cometer algún error.
  5. Humor: necesario para buscar distintas relaciones, para conectar ideas diferentes de forma que generen nuevos significados.

Tan importante como entender cómo se fomenta, es detectar qué puede impedir el surgimiento de pensamientos creativos. Cleese se refiere al mundo de la empresa pero creo que sus conclusiones son fácilmente extrapolables a la escuela. Lo primero que según él mata la creatividad, es el exceso de solemnidad, la falta de humor. Tampoco ayuda la crítica no constructiva, es decir, la que tiene como único objeto escarnecer al que se equivoca sin analizar cómo mejorar lo que está errado. Y por último, nos dice, nada obstaculiza más la creatividad que exigirle a la gente que siempre esté haciendo cosas: alguien continuamente ocupado difícilmente va a tener tiempo para pensar.

Y esto es lo que ha dicho John Cleese. Ahora hablaré yo de creatividad, sobre todo en relación a la educación escolar. Abajo he listado las que yo considero que son las claves de la creatividad. Por completitud, repito también los puntos en los que coincido con lo antes expuesto. En todo español hay un entrenador de fútbol y en todo bloguero hay un ministro de educación:

  1. Hay que desconfiar de los que dicen que su objetivo principal es fomentar la creatividad y el sentido crítico: harán lo mismo de siempre, pero con mucha menos gracia.
  2. No hay que agobiarse. No se puede ser creativo todo el santo día.
  3. Para llegar a tener un pensamiento original hay que pensar algo; es necesario, pues, saber pensar y saber algo.
  4. El humor es bueno. El humor es, en sí mismo, la manifestación de un pensamiento original. Es más, el sentido del humor es signo de inteligencia. Eso de que los superdotados no gozan de mucho sentido del humor es, creo, un mito. Que a alguien no le haga gracia que un señor se vista de mujer y grite, no significa que no tenga sentido del humor.
  5. No es bueno que toda actividad sea dirigida. Por el contrario, hay que permitir y fomentar la actividad espontánea, libre de aceptar o rechazar, que permite descubrir aspectos desconocidos de la propia subjetividad, sostenida en la ficción, y separada del orden de lo útil, o, como decíamos cuando todavía había pesetas, el juego.
  6. La creatividad requiere capacidad para concentrar la atención y mantenerla fija en un punto durante largo tiempo. Una mente dispersa raramente podrá ser creativa. Pasar demasiado tiempo con la cabeza delante de la pantalla de un ordenador no ayuda.
  7. Los mundos imaginarios creados por otros y ofrecidos como merchandising no son imaginarios. No al menos para el que los recibe. Pasar demasiado tiempo con la cabeza delante de la pantalla de un televisor no ayuda.
  8. La creación, de lo que sea, requiere de un entorno tranquilo y agradable. Los colleges de Oxford están rodeados de jardines mientras mi facultad estaba al lado de una autopista. Ahí dejo el dato.

Entradas relacionadas:

En ocasiones leo libros

Recuerdo haber leído hace tiempo cómo Terenci Moix explicaba en sus memorias el modo en el que se acercó a las grandes obras de la literatura universal o, mejor dicho, cómo estas obras se acercaron a él. Fue en el cine. Quedó fascinado con la historia de “Romeo y Julieta” y pensó que los maravillosos diálogos que inesperadamente escuchaba no podían perderse con el fundido en negro final. Así que regresó al cine, ahora con un cuaderno y un bolígrafo, para ir anotando todas y cada una de las palabras que iba oyendo. Y volvía al mismo cine una y otra vez, siempre con su cuaderno, hasta que un día su madre le preguntó por qué iba siempre a ver la misma película.  Fue ella quien le explicó entonces que los diálogos que le habían fascinado estaban en un libro de un señor llamado Shakespeare – en la traducción de Astrana Marín en este caso – que se podía comprar o sacar de la biblioteca.

Yo creo que la escuela está, además de para preparar para la vida, para decirle a los niños que existe Shakespeare. Y que existen Cervantes, Borges, Platón, Mozart y Newton. O mejor, no decirles solo que existen, sino que además están entre nosotros. Que en ocasiones vemos muertos. Antes nos los podíamos encontrar en un cine de barrio y ahora quizás en internet, pero están ahí, todos los días, en todas partes. Y es que puede que exista un mundo académico diferente del mundo real, pero desde luego ambos están – tienen que estar – comunicados. Sería un éxito que todo escolar llegara a sentir que la cultura enriquece su vida. Y que se trata además de un enriquecimiento de primer orden, lineal: el placer como respuesta al estímulo cultural; la activación directa de la dimensión imaginativa necesaria para comprender y soportar el mundo. Sin embargo, hasta ahora, creo que la relación de la escuela con la cultura ha sido – por seguir con el símil físico-matemático – más bien de segundo orden. Se trataba de conseguir ciertos privilegios sobrevenidos gracias al barniz cultural que la escuela proporcionaba.

Niña dentro de su propio cuento. Crédito: Amy Stein.

Niña dentro de su propio cuento. Crédito: Amy Stein.

Puede ser que ahora los universitarios tengan menos reparos en admitir gustos e intereses más bien chabacanos, a veces – no siempre -, más en coincidencia con los de aquellos que no han recibido educación formal. Pero esto no es tanto el síntoma de la decadencia de la sociedad sino la constatación de que el sistema educativo no ha cumplido su función. Quiero decir, que lo terrible no es la exhibición más o menos consciente  de incultura y zafiedad, sino el saber que la educación formal no ha servido para abrir puertas al mundo. Sucede que mucha gente ha perdido la pose por la sencilla razón de que ya no se ve mal cierta actitud. Pero a mí personalmente no me parece ofensivo que quien quiera haga uso de su libertad y vea y disfrute de la prensa deportiva o de tal o cual programa de televisión. ¿Por qué iba a molestarme algo así? Simplemente me da pena que se robe a los niños algo que es esencial para vivir: la posibilidad de disfrutar aprendiendo y de enriquecer sus vidas con la experiencia cultural; de tocar la belleza, como dice Aute en su canción.

Entradas relacionadas: