Archivo mensual: noviembre 2012

Más que dos mil palabras

Créditos: epoty.org

Créditos: Altaf Qadri

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La saturación de los sentidos

Una tarde cualquiera en una cuidad cualquiera de España: un niño de cinco años ve unos dibujos animados en un ordenador portátil mientras su padre, a su lado, atiende a un partido de fútbol en la tele del salón; la madre charla animadamente con una visita al mismo tiempo que intenta que su hijo se coma un yogur acercándole pacientemente una cucharada tras otra; sobre el sofá hay un cuadernillo con figuras para colorear con unas indicaciones en inglés – blue, red, green -; el niño sujeta un lápiz en cada mano y de cuando en cuando pinta un par de trazos sobre el cuaderno; por el suelo, y esparcidas por todo el salón, hay bolas de plastilina semiaplastadas,  un cuento de Bob Esponja con pegatinas, varias figuritas de acción, un par de calcetines, los componentes de un taller mecánico de juguete, un montón de cromos de fútbol y un triciclo.

La mañana siguiente en una escuela cualquiera: el mismo niño de cinco años juega a tirar los rotuladores al suelo en lugar de colorear unas figuras como se le ha pedido. La maestra le dice  algo pero el niño parece no escuchar. Ni siquiera gira su cabeza en dirección a la voz.

¿A alguien le extraña?

Sin ser psicóloga, yo diría que la supuesta falta de atención y concentración de los niños no es sino un mecanismo de adaptación: si llegan estímulos simultáneos por canales diferentes y ante la imposibilidad física de atenderlos todos adecuadamente, el cerebro opta, bien por dejar abierto un solo canal, bien por proporcionar picos cortos de atención variable. Es un problema de “ancho de banda” mental (una idea que creo que leí en el blog de Pseudópodo pero  ahora no encuentro dónde).

Esto me lleva a pensar en el grave problema del Trastorno por déficit de atención con (o sin) hiperactividad (TDAH). Es muy interesante lo que al respecto dice Ken Robinson en el vídeo que incluyo a continuación (sobre el vídeo: yo lo he encontrado gracias a un comentario en Libro de Notas; se pueden activar unos subtítulos en inglés pinchando sobre el icono en forma de bocadillo; la conferencia completa doblada al español se puede escuchar aquí, donde lo referente al TDAH se trata entre los minutos 3:36 y 6:42):

Como Sir Ken, yo no estoy cualificada para decir que el TDAH no existe. Quizás debería saber algo sobre este tema, ya que me acaban de dar un título de Magisterio, pero lo cierto es que tengo muy poca idea al respecto. Lo que sí puedo decir es que me extraña que tantísimos niños tengan que ser medicados. Que los niños no actúen como los adultos esperamos no significa que su comportamiento sea enfermizo o anormal: al contrario, lo raro sería que muchos se comportaran de otra manera dadas sus circunstancias. Se supone que los trastornos psiquiátricos infantiles deben de ser muy infrecuentes y por tanto los tratamientos con fármacos también deberían de serlo. Si por el contrario han pasado a ser habituales, es que algo muy grave está ocurriendo. Muy pero que muy grave. Por último, algo que yo creo que es una obviedad aunque a veces parece que se olvida: los niños necesitan rutinas, orden y tranquilidad. Creo que no proporcionárselo es una forma de maltrato.

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