Es la educación que quieren

A veces cometo el error de conectarme a los blogs de algunos de los profesores que tuve en Magisterio. Hoy me he encontrado con este vídeo:

Esta es la educación que por lo visto quiere Fundación Telefónica: una educación subordinada al mercado en general y a Telefónica en particular.

A propósito del vídeo me hago las siguientes preguntas dos punto cero:

¿Por qué los abanderados de la educación 2.0 prefieren acudir a encuentros internacionales en lugar de comunicarse a través de la red? ¿Por qué los que más apología hacen de la red 2.0 jamás contestan a los comentario en sus blogs? ¿Qué es exactamente la escuela 2.0? ¿Por qué Telefónica en lugar de rebajar sus tarifas – que son las más altas de Europa – se dedica a patrocinar vídeos de propaganda?

A mi la red me parece una maravilla y reconozco que las (ya no tan) nuevas tecnologías ofrecen herramientas valiosísimas para la enseñanza. Pero no hay necesidad de dedicar una canción al concepto… a menos que se quiera vender algo, claro.

Post post: Hay que reconocer que la canción es pegadiza.

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13 Respuestas a “Es la educación que quieren

  1. Cristina, está claro que lo que has puesto es un anuncio comercial de adsl. Como tú, en cualquier caso, creo que las nuevas tecnologías tienen un valioso papel educativo, siempre que no se limiten a ocurrencias del tipo regalar ordenadores a cada niño con maestros que no tienen ni idea de integrar la tecnología como herramienta de aprendizaje. La Junta de Andalucía realizó ese experimento sin que su lamentable posición en diferentes rankings haya mostrado una mejora apreciable.

    Bill Gates, ese plutócrata malvado para muchos, lleva años, a través de su fundación, tratando de mejorar el sistema educativo de su país. Inicialmente, las nuevas tecnologías le parecieron el paradigma. Sin embargo, con el paso de los años, ha llegado a la misma conclusión que tú:

    “Gates’ theory: Identify and develop teachers, then reward excellence in the field”.

    Lo puedes leer aquí:
    http://abcnews.go.com/US/bill-gates-education-microsoft-founder-schools-teaching-teachers/story?id=13051251#.UH2u6m8xoZJ

    O aquí:

    “By 2008, however, despite spending around $2 billion helping school districts replace large high schools with small ones, Gates had become disenchanted. Although the data showed that small schools reduced violence, actual achievement gains were modest. Concluding that the foundation had made an expensive mistake in putting so many of its eggs in that one basket, Bill and Melinda Gates decided to switch direction.
    All along, Gates says, he had been asking questions about teacher effectiveness. How do you measure it? What are the skills that make a teacher great? “It was mind-blowing how little it had been studied,” he told me. So, with the help of Thomas Kane, an education professor at Harvard, the Gates Foundation began videotaping some 3,000 teachers across the country. It also collected lots of other data to measure whether a teacher was effective. All of this work, Kane says, was aimed at “identifying the practices that are associated with student achievement.”

    http://www.nytimes.com/2012/05/22/opinion/nocera-gates-puts-the-focus-on-teaching.html?_r=0

    En cualquier caso, la elección de los mejores profesores y su valoración adecuada, siendo un factor importante, debe ser acompañada de otros aspectos que se han expuesto en este blog.

  2. Plutarco, recordaba haber leído el dato de que el mismísimo Bill Gates se había arrepentido de haber financiado programas para llevar las TIC a las escuelas pero no pude encontrar las fuentes. ¡Gracias por el enlace!

  3. Steve Jobs tampoco tenía opiniones excesivamente diferentes. En el enlace que te adjunto incluye opiniones que ya dejo de manera más sucinta en su autobiografía. En relación a la tecnología dice:

    “I used to think when I was in my twenties that technology was the solution to most of the world’s problems, but unfortunately it just ain’t so… We need to attack these things at the root, which is people and how much freedom we give people, the competition that will attract the best people. Unfortunately, there are side effects, like pushing out a lot of 46 year old teachers who lost their spirit fifteen years ago and shouldn’t be teaching anymore. I feel very strongly about this. I wish it was as simple as giving it over to the computer….

    As you’ve pointed out I’ve helped with more computers in more schools than anybody else in the world and I absolutely convinced that is by no means the most important thing. The most important thing is a person. A person who incites your curiosity and feeds your curiosity; and machines cannot do that in the same way that people can.”

    Vamos, en este tema, un alma gemela tuya. En la entrevista se señalan otros aspectos interesantes, quizás no del agrado de cierto sindicalismo. Este es el enlace (la entrevista es de 1995, pero Steve Jobs no cambió significativamente de punto de vista sobre estos temas):

    http://educationnext.org/steve-jobs-on-education/

  4. Este… A mi Steve Jobs nunca me ha parecido tan filántropo como nos lo quieren presentar, quizás porque siempre me ronda por la cabeza aquello de “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”. En las palabras que ha transcrito Plutarco en su último mensaje me preocupan especialmente un par de cosas:

    a) “We need to attack these things at the root, which is people and how much freedom we give people”: ¿a quiénes se refiere el pronombre we? Visto que es un pronombre de primera persona (aunque tengo serias dudas de que en este caso su significado sea plural), está claro que el señor Jobs se arroga el derecho de otorgar más o menos libertad a otros seres humanos. ¿Quién es él para disponer de la libertad de nadie? ¡Ah! Ya sé: un señor que dispone de todo el poder que le otorga Don Dinero.

    b) ” Unfortunately, there are side effects, like pushing out a lot of 46 year old teachers who lost their spirit fifteen years ago and shouldn’t be teaching anymore.”: ¡Santísimo morro que tiene! Aquí llevamos veinte años LOGSE oyendo una canción muy parecida. Una persona de 46 años difícilmente va a conservar la energía y el empuje que tenía a los 26, pero sí dispone de una enorme experiencia, que en el caso de la enseñanza considero que es más que un grado. Es más, muchos profesores tienen un alto sentido de la responsabilidad y la profesionalidad – que no vocación, eso para los sacerdotes. ¿Hay que librarse de docentes así sólo porque no cumplen los criterios que el señor Jobs juzga necesarios para ser un buen profesor? El señor Jobs admite que se equivocó una vez en la cuestión de los ordenadores y la escuela. Si, por mucho asesor que tenga, se vuelve a equivocar, ¿qué habrá conseguido con todo su dinero y su poder? ¿Arruinar la vida de un buen número de profesionales de la enseñanza? No está libre de error y menos si se asesora a través de pedagogos. Desgraciadamente, en este país sabemos lo que es eso. Me he hartado en los últimos años de ver a profesores que habían hecho bien su trabajo durante quince o veinte años – los de mi antiguo instituto, por ejemplo – entonando el mea culpa, dándose golpes en el pecho e intentando aplicar en el aula todo lo que les decían en los cursillos de renovación pedagógica. A pesar de eso, siguen siendo los malos malísimos de la película y se les sigue diciendo que no están dispuestos a hacer autocrítica. Bien, eso es una técnica de acoso moral propia de un maltratador o de alguien que hace mobbing: hagas lo que hagas, nunca lo harás bien. Estoy harta de ver docentes otrora buenos teniendo que agachar la cabeza cual siervos porque no les queda otro remedio (desgraciadamente, hay que pagar las facturas). Decididamente, así no pueden esperar que den saltos de alegría al pensar que el lunes tienen que dar clase: no es psicología, es sentido común. Sólo falta que venga Steve Jobs en plan gurú a insistir en que el problema son los docentes. Como lo ha dicho Steve Jobs, que ha pagado un estudio muy caro al respecto, será cierto: pues no tiene por qué serlo. A mí, al menos, no me ha convencido.

    Cristina, siento la extensión del mensaje. He intentado moderarme en la expresión; espero que el tono no sea excesivamente agresivo, pero es que estoy harta de ver sufrir a mi alrededor a buenos docentes, los cuales quizás ya no lo son tanto porque les han arrebatado el amor propio y la ilusión. Las palabras de Steve Jobs me han sonado a más de lo mismo en ese sentido y no he podido evitar el intervenir.

  5. Bueno, Steve Jobs no es precisamente un abanderado de la filantropía y habla de ella con desdén, como se recoge en su biografía póstuma, bastante interesante, por cierto.. Bill Gates si ha puesto su dinero y su tiempo en las causas que defiende. Es una diferencia importante entre los dos. Creo que ambos coinciden en la necesidad de establecer procedimientos para contratar a los mejores profesores (como en Finlandia) y compensarles adecuadamente. Su enfoque no es que los maestros sean los malos de la película, sino que son la una de las partes más importantes dentro del proceso educativo

    También coinciden en la futilidad de arreglar los problemas de de la educación a base del “rap” tecnológico que nos propone Telefónica. El “we” the Steve Jobs, en cualquier caso, y en el contexto de la entrevista, se refiere más bien a “we, the people…”…nosotros, como sociedad…”. No todos los posicionamientos de Bill Gates o Steve Jobs sobre educación los comparto (chirría lo del profesor de más de 46 años), pero si estos dos que aquí señalo y que no descalifico porque provengan de “malvados plutócratas”.

  6. Plutarco, a mí las declaraciones de Bill Gates y Steve Jobs me parecen significativas porque reconocieron que las llamadas nuevas tecnologías no ayudaban a formar los profesionales que ellos necesitaban. Para innovar en Microsoft o en Apple hace falta gente que piense, en muchos casos genios que el sistema tiene que conseguir promover. Y resulta que la llamada educación 2.0 no sirve para crear/detectar chicos con ese perfil. Esto es interesante y es algo que tienen que saber los ideólogos del 2.0: trabajar con ciertas herramientas no asegura que uno llegue a ser capaz de desarrollar herramientas similares ni mucho menos a mejorarlas. Por el contrario, es posible que lleguen a inhibir la creatividad y la capacidad de llevar a cabo razonamientos complejos. Por eso, me consta que empresas como Hewlett Packard, además de las citadas, han retirado los programas para dotar a los centros de nuevas tecnologías y los han sustituido por los clásicos laboratorios escolares (desgraciadamente no recuerdo dónde lo leí). Esto es interesante y deberíamos aprender de estas experiencias porque en ello nos va el cambiar (de verdad, no de boquilla) el tan mentado modelo productivo. En este sentido la opinión de Jobs y Gates es importante porque saben de lo que hablan, del mismo modo que tendría que dar valor a la opinión de Vicente del Bosque si dice que los ordenadores no ayudan a jugar bien al fútbol.

    Ahora bien, en lo demás, comparto la opinión de Aurora: ninguno de estos dos personajes es un ejemplo a seguir. Sus políticas empresariales no son precisamente ejemplares por mucho que cada presentación de un nuevo cacharrito de Apple haga subir el PIB de EEUU unas cuantas décimas. Al final resulta que la educación, además de tener que ver con las cuestiones relativas al aprendizaje, tiene una dimensión ética y ahí la opinión de Steve Jobs vale lo mismo que la del frutero o la peluquera de la esquina. Todos estamos tentados a decir que el trabajo de los otros no tiene valor y es evidente que la formación y el desempeño de muchos profesionales de la educación deja mucho que desear. Pero analizar a un colectivo sirve como diagnóstico, y a la hora de la verdad lo que hace falta es establecer mecanismos de evaluación y de promoción del profesorado que sean realmente útiles. Creo que esto es necesario. Ahora, que Steve Jobs diga que un profesor después de quince años no debería enseñar más… denota bastante prepotencia por su parte.

    Aurora, Plutarco, los comentarios son siempre bienvenidos. Agradezco y valoro todas sus aportaciones. Precisamente en este intercambio está la riqueza de la tan mentada web 2.0, no en los raps y las moderneces 🙂

  7. Incorporar nuevas tecnologías (no tan nuevas, como recuerda Cristina) por sí mismo puede que no tenga un valor pedagógico especial. Supongo que tampoco lo tuvo pasar de la pluma de ave, el pergamino y la sola lección magistral al papel, la estilogŕafica y la biblioteca bien dotada. Esos medios no hicieron de por sí mejores ni distintos a los enseñantes, de forma voluntarista o simplemente por decidirlo.
    Prescindir de su existencia e ignorarlas me parece todavía peor. Es recorrer sin resistencia el proceso que va haciendo a la escuela de más en más irrelevante (excepto lo que se aprende en los primeros cursos de primaria). Es mantener la escuela como una burbuja aislada donde unos señores (que lo hacen bien o lo hacen mal, eso puede acabar dando lo mismo) hablan y examinan de cosas que cada vez sonarán más irrelevantes y más desprovistas tanto de interés como de utilidad (de hecho, ya lo hacen para buena parte de los alumnos de secundaria).
    El medio escolar y sus profesores son por naturaleza (me parece) relativamente conservadores, lo cual es lógico y está bien: deben creer en la transmisión del saber tradicional, si quieren hacerlo con convicción. Pero cuando el entorno (donde se crea y transmite la información) cambia de forma rápida, eso de clavar los pies en el suelo y separarse excesivamente de ese entorno cambiante no puede ser operativo.
    Nuestra escuela viene del XIX, y entonces fue disruptiva (al menos hasta cierto punto) con lo que había habido antes. En muchos aspectos, esa escuela se va aproximando ahora a lo que podía parecerles los viejos trivium y cuadrivium a los que implantaron nuestro tipo de escuela, entonces nuevo, hacia 1850 (digamos).
    Perdón por la extensión.

  8. Aloe, yo creo que las TIC (internet en particular) tiene un impacto más profundo que el que tuvo cambiar la pluma de ave por la estilográfica. Yo diría que el uso de internet cambia nuestra estructura mental y nuestra forma de pensar. Quizás sea una revolución más parecida a la que trajeron los mapas o la escritura. Todas las tecnologías conllevan cosas buenas y malas y eso hay que asumirlo. Y en este caso, yo creo que apoyarse excesivamente en ellas es más perjudicial que otra cosa, al menos o sobre todo, en primaria, que es el tema que más me interesa aunque este vídeo trata de adolescentes.

    Con internet conseguimos datos de una manera rápida. La información aparece dispersa y en general sin estructura y jerarquía clara. Gracias a internet la mente se libera de retener cantidades importantes de información pero esto no significa que quede preparada para hacer cosas ‘más importantes’. Resulta que la memorización crea nuevas conexiones sinópticas, con sus proteínas y tal, sin las que no es posible acomodar nuevos aprendizajes. Podríamos comprarlo con un andador: si se lo das a un niño antes de que haya fortalecido los huesos y los músculos, va a dificultar o impedir que aprenda a caminar bien (de hecho creo que los andadores se acabaron prohibiendo). Por otro lado, y no menos importante, está el problema de la falta de concentración y atención. Internet dispersa muchísimo. Un niño que está viendo los dibujos animados, al mismo tiempo que desayuna y que termina la tarea, lo último que necesita es llegar a la escuela y que su mente se disperse aún más saltando de página en página o de vídeo en vídeo. Lo que se obtiene (datos e información) no compensa las pérdidas.
    A mí me resulta curioso que las pedagogías en boga abominen del aprendizaje basado en contenidos y al mismo tiempo den un valor desmesurado a la información… si viene de internet.

    Es cierto que la escuela no puede dar la espalda a los avances tecnológicos. Hay que preparar a los niños para el mundo que les ha tocado vivir. Pero, precisamente por la sobreexposición continua de información que la tecnología facilita, el mundo actual precisa más que nunca de personas críticas que hayan aprendido a pensar. Y yo creo que lo más importante es ayudar a que los niños creen los esquemas mentales necesarios para pensar y aprender.

    A esta conclusión llegaron, creo, Bill Gates y Steve Jobs que necesitaban formar o detectar individuos brillantes para sus empresas y así seguir innovando y vendiendo al mundo su tecnología, posiblemente porque ellos sabían que habían llegado a donde están por sus altísimas capacidades (aunque Gates es además de buena familia). Los de telefónica se han saltado un paso, posiblemente porque ellos han llegado a donde están por ser “hijos/amigos de”, y pretenden usar las escuelas para directamente vender sus productos. Para Telefónica ya inventarán otros.

    Yo sí que me he extendido… ventajas de que el blog es mío 🙂 En cualquier caso, creo que hay un punto en el que todos coincidimos: lo importante son los profesores.

  9. Cristina, gracias por tu contestación. Yo pensaba, en mi comparación, más bien en la imprenta y las bibliotecas que en la pluma como el punto central del cambio, pero tienes razón en que quizá este cambio sea más disruptivo que aquel.
    Pero no sé si me he explicdo bien. Para mi, quienes tienen que vivir en el “mundo digital” (perdón por la expresión horrenda) son los profesores y maestros, cuando preparan sus clases o reflexionan sobre su oficio, más que los niños y adolescentes cuando están en clase. A eso me refería (y a los curriculos).
    En la discusión en donde Pseudopodo hace unos días, acerca de la ilustración de marras sobre las fases de la Luna, creo que se ilustra lo que quiero decir: ¿A qué viene a estas alturas centrarse para explicar eso en una ilustración de un libro de texto, que además te eligió alguien sin preguntarte? Ahora un maestro tiene el mundo entero a sus pies para buscar la infografía adecuada, el vídeo excelente, la mejor ilustraciòn. Puede ver cómo otros maestros montan el numerito de la naranja o cualquier otra cosa que se le haya ocurrido a alguien, para inspirarse y tomar ideas. (Puede aprender también él sobre las fases de la Luna, o el tema que sea, y suplir lo que la mala Escuela de Magisterio no le dio).
    La cuestión es maś bien cómo enfoca él la enseñanza y cómo es el mundo en el que él es enseñante y sobre el que tiene que impartir conocimiento.

    En cuanto a lo de memorizar, es algo muy gordo, que nos abemos donde llevará. De hecho, el invento de la escritura ya nos metió por ese camino sin retorno. (Aunque ¿queremos volver al antiguo mundo iletrado de cazadores-recolectores de buenísima y entrenada memoria?).
    Yo creo que memorizar es algo muy bueno. El problema es qué memorizamos. ¿Contenidos que no nos interesan? Difícil. ¿Contenidos que nos interesan poquisimo y que están a un clic? Difícil. ¿Contenidos que nos interesan mucho y son nuestro mundillo de escolares (como jugadores de fútbol, pokemon, nombres de dinosaurios, letras de canciones, reglas de juegos…), pero que a nuestros mayores y profesores les parecen basura?
    El problema de la memorización es que nuestro cerebro necesita motivación para ejercitarla: cuando memorizar al dedillo las treinta clases de serpientes de la comarca podía salvarnos la vida, nadie tenía problemas de motivacion.
    ¿Que puede ser ahora importante memorizar, que produzca alguna motivación y que los adultos no desprecien? Sí que habrá cosas, pero no son los afluentes del río Jarama por la derecha y por la izquierda. Creo.

  10. Exacto, Aloe, eso creo yo. Las TIC están genial para los profesores, no para los niños. Sin embargo, esto es lo contrario a lo que piensan los expertos en nuevas tecnologías aplicadas a la educación, también en lo referente al ejercicio de la memoria. Para no repetirme copio lo que escribí en este post donde comentaba algunas ideas de estos expertos:

    Hay que modificar el papel del profesor. Debe dejar de ser un orador o instructor que domina los conocimientos para convertirse en un asesor, orientador, facilitador del proceso de enseñanza aprendizaje y mediador entre los alumnos y la realidad utilizando las tecnologías” (dicho aquí por Antonio Pérez Sanz, uno de los impulsores del programa desde la dirección del Instituto de Tecnologías Educativas): Esta es un clásico que se repite en muchos contextos. No entiendo qué tiene de malo que un profesor sea un instructor que domine los conocimientos. Cuanto más domine los conocimientos, mejor, porque eso evitará confundir a los niños con ideas equivocadas o superficiales. Interesadamente se ha opuesto el profesor ‘que sabe’ con el profesor ‘que sabe explicar’ dándole más importancia a lo segundo. Me parece una dicotomía falsa porque ambas cosas no están enfrentadas. Es más, si un profesor sabe, siempre puede encontrar recursos, aunque sean torpes, para transmitir sus conocimientos. Si un profesor no sabe, ya podrá hacer malabares (o ser ‘mediador’ y ‘facilitador’) que no tendrá nada que enseñar.

    Lo que hoy requieren los ciudadanos no es memorizar todo aquello que pueda ser necesario, sino saber encontrarlo. Lo que hace falta es enseñar a resolver problemas lo más rápidamente posible.” (Dicho también por Pere Marquès): Esta me parece especialmente dañina aunque es muy popular porque hace tiempo que la memoria cayó en desgracia. En primer lugar, no entiendo a qué vienen las prisas a la hora de resolver problemas porque hay asuntos que requieren un pensamiento pausado, pero en fin. Respecto a la memoria, se equivocan quienes confunden el cerebro con un ordenador y la memoria con un disco duro donde almacenar datos. No es así (como se explica aquí): el mismo acto de recordar modifica el cerebro (se forman nuevas conexiones y terminales sinápticas que requieren a su vez de nuevas proteínas) de tal manera que la memoria facilita el aprendizaje de nuevas ideas y habilidades en el futuro. Cuando almacenamos datos a largo plazo, no limitamos nuestros poderes mentales sino que los fortalecemos. Con cada expansión de nuestra memoria viene una ampliación de nuestra inteligencia. La web proporciona un suplemento para la memoria personal, cierto, pero cuando empezamos a usar Internet como sustituto de la memoria, sin haber llevado a cabo el proceso interno de consolidación, nos arriesgamos a vaciar nuestra mente de auténtico conocimiento.

    En cuanto a la motivación de los niños, creo que hay que acercarse a ellos sin ideas preconcebidas sobre lo que les gusta y lo que no. Cuando hacía las prácticas (fueron tres meses pero, oye, el jugo que les he sacado) me sorprendió que a un número significativo de niños de 1º de Primaria le encantara hacer dictados, algo que yo pensé que aburría a todo el mundo. Estos niños acababan de aprender a escribir así que no es tan raro que encotraran la escritura realmente excitante. También les gustaba la poesía y les entusiasmaban las adivinanzas. Digo, que hay vida más allá de los reyes godos y los afluentes del Jarama 🙂

  11. Hablando en general, te doy la razón.
    Aunque no podemos enfocar lo mismo, en contenidos y detalles, los primeros cursos de primaria que los últimos de secundaria.
    En estos útlimos, śi me parece que una parte del aprendizaje del conocimiento es saber buscar, seleccionar, filtrar, organizar y dar contexto. En ese punto concreto, lo que nos aporta el buen profesor no es saberse al dedillo la batalla de Agincourt, sino enseñar cómo se busca información sobre ella, explicarnos qué tuvo de importante y a lo mejor hacer leer en clase la arenga del “Día de San Crispín”, pero no tiene que pintarnos él en la pizarra la disposición de la batalla, sino enseñarnos cómo se encuentra en internet.
    Para eso se necesita que el profesor maneje muy bien internet para esos usos, eso es parte de lo que va a transmitir. El concepto no es tampoco nuevo: se suponía, cuando hacíamos nosotras bachiller, que un buen profesor nos enseñaría a hacer el trabajito de “cristalización cúbica y por qué sucede” (o lo que fuera), enseñándonos a documentarnos. (Luego eso no sucedía, y llegábamos a la universidad sin saber documentar, organizar ni escribir un ensayo, pero eso es otro tema)

    Ahora, si hablamos de primaria y hasta tercero de ESO más o menos, más razón que una santa.

  12. Aloe, me refería efectivamente a primaria. Antes de los recortes había un plan para darle un portátil a cada niño de 5º y 6º de primaria. Siempre me pareció un error. En secundaria veo razonable que se trabaje de la manera que has dicho. La cosa por ahora es que los chicos copi-pegan con el ratón e imprimen lo que nosotros copiábamos a mano de la enciclopedia… pero hay que seguir intentándolo.

  13. Bueno, copipegan con el ratón cuando sus profesores no tienen ni idea de cómo controlar eso. En realidad es más fácil de impedir que lo de copiar a mano de la enciclopedia que hacíamos nosotros.
    Lo de darle un portátil a los de primaria siempre me pareció una sobrada, excepto porque no dejaba de ser una manera de que las familias que no se lo pueden permitir (o no se les ocurre porque tienen poca educación) tuvieran un ordenador en casa. Matando mosquitos a cañonazos, como de costumbre.

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