Ya es definitivo

Sólo a mí se me ocurre encontrar mi vocación justo cuando hay récord de desempleo en un país donde, por otro lado, nunca ha sobrado el trabajo (¿qué pasa en España? ¿es que no hay cosas que hacer?). Claro, que peor era cuando se pasaba “más hambre que un maestro de escuela”. O cuando se firmaban estos contratos(*).

(*) El contrato en cuestión parece ser una traduccion literal de un contrato de la provincia canadiense de New Brunswick, aunque otras páginas apuntan a Estados Unidos. En cualquier caso, ni se refiere a España ni se puede decir que fuera la norma para las maestras de la época. (editado)

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12 Respuestas a “Ya es definitivo

  1. ¡Enhorabuena,Cristina!

  2. No sé si darte mi enhorabuena o mi más sentido pésame, tal y como están las cosas en el mundo de la educación. La verdad es, con todo, que yo creo que ahora mismo es más fácil hacer una labor digna en la enseñanza infantil y primaria que en la secundaria.

    Durante dos años nuestro hijo menor ha tenido un excelente maestro de los de la “antigua escuela”. Por desgracia, el curso que viene le toca cambiar… Cómo nos gustaría que fueras tú su futura maestra.

    Y, en otro orden de cosas, desde hace ya varios años me vengo encontrando con distintas versiones de ese “contrato para maestras”. Ya antes de la “era Internet” era típico que apareciera en esos folletos y carteles con los que los sindicatos tienen anegadas las salas de profesores (perdón, “las salas de profesores y profesoras”, o, bueno, las “salas de profesorado”) En estos momentos no sé ya hasta qué punto creerme que se trate de un documento real. Si tienes información que pueda garantizar su autenticidad, te agradecería que nos la comentaras. En cualquier caso, de ser cierto, ese contrato no sería el correspondiente a una maestra titulada, sino al de una señorita sin ninguna cualificación especial contratada por una junta municipal o algo parecido (pero incluso en este supuesto hay algo extraño: si se trata de una mujer soltera y joven, en aquella época lo normal hubiera sido que el contrato precisara del consentimiento explícito de su padre o tutor legal).

    (athini_glaucopis@hotmail.com)

  3. Felicidades Cristina. Mis hijos ya están crecidos y llegan ya tarde para beneficiarse de las enseñanzas de quien estoy seguro sería una estupenda maestra para ellos. Enhorabuena en cualquier caso.

    En relación al contrato que muestras, los departamentos de RRHH de muchas empresas españolas de hoy en día suelen poner pegas al casamiento o maternidad de sus empleadas. Algunas cosas no cambian, aunque las razones para mantenerlas si lo hayan hecho. Y eso que muchos de esos departamentos de RRHH son mayoritariamente femeninos.

  4. Googleando “contrato de maestras 1923” me ha salido un enlace que explica la génesis del documento, sobre todo en uno de sus comentarios:
    http://bibliotecapublicapopulardepatagones.escribirte.com.ar/6428/contrato-de-maestras-(-ano-1923-).htm

    Parece ser que es de origen argentino, pero a la vez es traducción literal de uno norteamericano. La veracidad del documento americano si parece ser cierta.

    • Hay un error en el ‘link’, el que funciona es este:

      http://bibliotecapublicapopulardepatagones.escribirte.com.ar/6428.htm

      La explicación del origen del contrato está, efectivamente, en una de las notas. Habría, eso sí, que comprobar hasta qué punto era o no real ya la versión de ese supuesto contrato en inglés. Y, desde luego, aunque finalmente se comprobara que en algún lugar de Norteamérica hubo un consejo de vecinos tan estúpido como para querer encomendar la educación de sus hijos a una persona tan absolutamente falta de carácter, estaríamos muy lejos de poder considerar a tal circunstancia como típica.

      No hay nada peor que la “mentira blanca”, esa creencia (tan común) de que dada la indudable bondad de una causa no es malo, sino incluso recomendable, inventar cualquier tipo de patraña que sirva para apoyarla. Para conseguir la salvación de las almas, los buenos clérigos escribieron durante milenios vidas de santos inventadas del principio al fin. Los comunistas y anarquistas no dudaron en inventar terribles historias de sádicos patronos violando sistemáticamente a las pobrecitas proletarias. Tanto la izquierda como la extrema derecha atribuyó a los judios todo tipo de crímenes (con las consecuencias bien sabidas). En la misma línea, nuestras feministas se inventan (con total éxito de público) desde terribles matanzas de obreras en huelga a manos de sus sádicos patronos (una perfecta fábula, originalmente antisemita, que, sin embargo, cada año se repite en cátedras y púlpitos en el “día de la mujer trabajadora”), hasta estadísticas alegremente inventadas (“las mujeres cobran un 60% menos por el mismo trabajo”, “en España hay dos millones de varones maltratadores”, “una de cada cinco mujeres ha sufrido violación”…).

  5. ¡ Enhorabuena, Cristina!

  6. ¡Enhorabuena, Cristina!

    Athini, yo también llevo dos o tres años viendo el documento en cuestión y hay una cosa que siempre me mueve a risa. Me pregunto qué método usaban para comprobar que, efectivamente, llevaban dos enaguas. Si a eso le sumo que mi reacción desde pequeña cuando alguien ha intentado levantarme las faldas sin mi permiso ha sido arrearle un buen – y merecido – guantazo, me imagino unas escenas de lo más cómico. En fin, es que prohibirle a lo talibán ir con hombres que no sean de su familia, no casa con comprobar cuántas capas lleva bajo el refajo, puesto que para ello se lo has de levantar. ¡Ah, claro! Que lo haría otra mujer.

    PS: Por favor, que nadie crea que voy repartiendo tortazos por ahí pero, cuando el típico niño tonto se ponía en plan de “Vamos a levantarles las faldas a las niñas para que chillen”, el remedio más efectivo para pararle los pies era ése. Sólo faltaría que las niñas y mujeres, ante una agresión de este tipo, no nos podamos defender.

  7. ¡Muchísimas gracias, Pseudópodo, Athini, Plutarco, Emilio y Aurora!

    Respecto al contrato de maestras, yo lo vi por primera vez cuando las secretarias de mi trabajo lo colgaron en la puerta de su despacho como una broma. Después lo he encontrado en innumerables páginas de Internet pero sin referencias ni explicaciones así que también tenía mis dudas de que fuera cierto. Debería haber indagado un poco más, como ha hecho Plutarco. Me imagino que los contratos de la época los firmaba el padre o el marido, según la aspirante a maestra fuera soltera o casada, como ha apuntado Athini. Y el ‘recato’ se supondría en todos los casos, digo yo. Pero desde luego lo de las dos enaguas es muy gracioso, Aurora. Y lo que cuentas es actuar en defensa propia. Nada que objetar 🙂

  8. Las heladerías siempre me han parecido uno de los más peligrosos lugares de perversión.

  9. No desesperes con el paro. Es verdad que la situación es mala pero cuando yo me coloqué en el 88 (justo antes, vamos) el problema del paro era también muy grande. Yo vivía angustiado aquellos años. Luego todo se solucionó porque vinieron tiempos de bonanza.
    Y el hecho de que haya mucho paro no significa que no se coloque nadie.
    ¡¡ánimo!!

  10. Por cierto yo tardé en encontrar trabajo, lo hice muy tarde, a los 29. Había sido el eterno estudiante. Primero dos años de Teología, luego 4 de magisterio (tardé un año más) , luego tres de filosofía (incluyendo el curso puente) y al final dos años para aprobar las oposiciones. CUando aprobé ya era el eterno estudiante. Mi padre se había jubilado el año antes y el salario había descendido. Sólo si hermana se había independizado y quedabamos cuatro hijos aún en casa.
    Fueron años de mucho estrés.
    Te deseo lo mejor. Bye.

  11. Gracias, Loiayirga. Yo lo que pienso a veces es que a estas alturas ya debería tener una carrera profesional consolidada y sin embargo me siento como si estuviera prácticamente empezando de cero, en parte por decisiones propias y en parte por la idiosincracia del país. En cualquier caso, ya que hay que ganarse la vida, es una bendición hacerlo con algo con lo que se disfrute.

    Athini, tienes razón aunque el documento en cuestión me parece inofensivo. Yo no tenía otra pretensión que señalar que no todo tiempo pasado fue mejor, en particular a lo referente a las condiciones laborales de los maestros. algo sobre lo que creo no hay duda.

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