Mini miscelánea (III)

(En la clase de Primero de Primaria.)

Relaciones personales (homosexuales):

-Cristina: A ver, Ernesto, no puedes copiar siempre lo que hace Pedro. Imagínate cuando seas grande y estés trabajando en una oficina  tener que llamar a Pedro para que te resuelva cada problema. (Quizás no sea pedagógico esto de pedir a los niños que imaginen su futuro pero así me salió.)

– Ernesto: Pues lo llamo porque va a ser mi novia, porque seremos maricas.

– Cristina: Dirás que va a ser tu novio.

– Ernesto: No, novia, porque seremos maricas.

– Cristina: Ya te había oído la primera vez, pero igualmente sería tu novio porque Pedro es un chico. Además, eso será si Pedro quiere ¿no te parece?

Relaciones personales (heterosexuales):

– Cristina (a dos niñas que discuten con gestos propios de programas del corazón): ¿Y a ustedes dos que les pasa que llevan toda la mañana discutiendo?

– Carla: Es que Paola me quiere quitar a Axel (Axel es el niño más popular de la clase, básicamente porque es sueco y muy, muy rubio).

– Paola: No, porque Axel ahora es mío.

– Cristina (más escandalizada por dentro de lo que deja mostrar): Pero, pero, pero… ¿qué es esto de que si es mío, o me lo quiere quitar? Las personas no son de nadie. Axel, igual que ustedes, es libre de decidir con quién estar… y etcétera, etcétera.

Roles de género:

– Juan: En mi cumpleños quiero que me regalen una bicicleta. Es que ya tengo una pero era de mi hermana y todos se rien de mí porque es rosa y pone Barbie.

(Le he explicado que el color da igual, que lo importante es que la bicicleta funcione pero después, viendo que él no lo veía así, le he aconsejado tapar lo de Barbie con cinta aislante negra. No sé si he hecho bien.)

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6 Respuestas a “Mini miscelánea (III)

  1. Nunca tanto las niñas se han identificado con el rosa. A mi pequeña amiga de apenas 4 años, no le sirve cualquiera sino que ha de ser rosa Kitty. Por cierto, cuando descubrió que había un niño en clase de ballet le dijo que aquello era para niñas. La persistencia de los estereotipos debiera hacer pensar al neofeminismo que algo falla en su caricaturesca imagen de la historia de los sexos. Aunque supongo que no será así porque aunque infinidad de variables hayan mudado de un tiempo a esta parte, siempre quedará alguna que justifique estos comportamientos y por tanto que explique esto y además mantenga viva la llama de la lucha contra el dominio masculino y el patriarcado.

  2. Ya que nombras el ballet, me sorprendió favorablemente que el ballet fuera una de las actividades extraescolares del colegio y que además estuvieran apuntados niños y niñas indistintamente. El propio Ernesto de la anécdota -que en realidad no se llama así – me había contado unos días antes, con toda la naturalidad del mundo, que dos veces por semana iba a ballet. Me pregunto si este comentario sobre ‘maricas’ tendrá que ver con algo que le han dicho.
    Mi impresión es que los niños pequeños son en cierto sentido más sanos. Al menos los de mi clase han mostrado tener preferencias por una cosa o por otra pero sin plantearse si eran adecuadas para su sexo… hasta que ha llegado un niño mayor a malearlos. Por ejemplo, había muchos niños de primero que también coleccionaban los cromos de las Monster High (son horribles, pero a ellos les gusta) hasta que en el patio empezaron a oír que eso era para niñas. Ahora muchos se han pasado a los cromos de fútbol. Otro caso es el del pobre Juan – que tampoco se llama así – y su bicicleta de Barbie. Algo sigue fallando, sí.

  3. Dos cosas Cristina, los niños necesitan organizar de forma que les resulta asimilable la información que les viene del exterior sin necesidad de que haya de ser algo que alguien les dijo. Para el caso de mi amiga, resulta que la familia más próxima que tiene son los primos de su madre, pues bien, como mi mujer y yo somos muy buenos amigos de ella y su madre, recientemente le preguntó si éramos sus primos. Claramente asoció lo de primo con lo más próximo, aunque nosotros lo que somos es amigos.

    También llegado un momento niños y niñas juegan a diferenciarse: a ellos les va más el fútbol y a ellas los juegos de rol. Y en ese proceso se hace todo lo posible por conseguir que la diferenciación sea lo más nítida posible y en muchos casos un simple color que se identifique con el otro será motivo suficiente para rechazarlo. Que esto suceda ha de entenderse como algo perfectamente natural y no como la pervivencia de no se sabe qué atavisvos rechazables. Lo explica bien Louann Brizendine

  4. Emilio, yo no niego que haya ciertas tendencias por sexos innatas. Hay preferencias claras que creo que son independientes de la educación y del entorno. Siempre pongo como ejemplo este caso. Ahora bien, hay otros comportamientos, quizás también perfectamente naturales, que son reprimidos en nombre de no se sabe bien qué… y sin necesidad ninguna, además. Es posible que estadísticamente las niñas tengan más tendencia natural por las muñecas y los niños por el fútbol pero hasta aquí llega la cosa. Decirle a un niño que las muñecas son cosas de niñas es absurdo. Esto aplica a todos los aspectos de la socialización. Estoy segura de que un niño no ve nada extraño en, por ejemplo, la existencia de parejas homosexuales, si no hay nadie que se lo haga ver así. Del mismo modo que no hay ningún mecanismo innato para atribuir valor a los objetos de tal o cual marca (Hello Kitty, por ejemplo).

  5. Lo que yo planteo no tiene que ver con decirle a un niño que las muñecas son cosas de niñas, como mi amiga no precisó que nadie le dijera que el ballet era de niñas. Pero por lo mismo no se puede impedir a los niños que jueguen al fútbol, si ese es su deseo, o que las niñas lo hagan con las muñecas, como en algún momento se pensó que había que hacer para que fuesen iguales.
    En cualquier caso en mi comentario anterior pretendía decir que lo cultural también lo integra cada niño según sus propios parámetros sin limitarse a ser una máquina de repetición. Hay por ahí la especie de que no somos otra cosa más que los otros quisieron que fuéramos y eso no es verdad.

  6. Hombre, Emilio, pues eso mismo estoy diciendo, que lo ideal sería que hicieran las cosas según su deseo y no tanto por influencias externas. Y lo de que no somos lo que otros quisieron que fuéramos… pues hasta cierto punto y en según qué etapa de la vida. Unos niños serán más influenciables que otros dependiendo de su inteligencia, madurez, autoestima… pero todos alguna vez habrán hecho cosas – o dejado de hacerlas – por encajar en un determinado ambiente. De hecho cierto grado de ‘repetición’ es inevitable y forma parte del propio proceso de socialización. Pero algunas influencias son negativas. Si un niño es el hazmereír del barrio por ir en una bicicleta rosa de Barbie lo más probable es que deje de montar en bicicleta a menos que tenga bastante seguridad en sí mismo y alta la autoestima. Eso sí, como no se puede tener al niño encerrado en casa ni probablemente cambiar de barrio, lo más sencillo es ayudarlo a ganar esa autoconfianza. Pero vamos, que no quería hacer una tesis sobre sociología sino hacer notar cómo siguen vigentes ciertos estereotipos.

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