Viejas tecnologías (III)

Conversación entre el consejero de educación de Canarias y un niño, grabada a micrófono abierto (imagen extraída de archipielagomachango.com).

El otro día fuimos con los niños de Primero a la sala de ordenadores para que practicaran las sumas con un programa didáctico preparado al efecto. Se dedicaron a apretar botones a lo tonto. Curiosamente, ninguno construyó el concepto de suma ni el algoritmo de la adición.

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6 Respuestas a “Viejas tecnologías (III)

  1. Desde luego la foto chiste tiene mucha gracia. Y casi cuesta creer que sea verdad. Aunque es posible.

    Yo creía que quizás los ordenadores sí servirían para cosas mecánicas como cálculo, operaciones, ejercicios de idiomas donde hay que colocar el verbo en el tiempo correcto… pero quizás sea todo un sueño de los “tecnólogos”.
    Pensé que esa autocorrección rápida que otorga el ordenador podía servir para estimular a quien da la respuesta correcta. Yo he usado ejercios de idiomas por internet y desde luego la corrección inmediata es una delicia pero no sé si para alumnos pequeños servirá.

  2. Loiayirga, la foto chiste es eso, un chiste. Lo del micrófono abierto lo he añadido yo… aunque bien podría haber sido verdad.
    Yo también creo que los ordenadores ayudan al aprendizaje pero no en todos los casos. Lo que has comentado de los ejercicios de idiomas es bien cierto pero creo que es válido para el que tiene autodisciplina, motivación y ha adquirido ya el hábito de pensar. En niños pequeños, y en particular en el caso que cuento, no le veo ninguna ventaja adicional al uso del ordenador. Como dijo Neil Potsman, la tecnología da pero la tecnología también quita. Y los ordenadores dan muchísima cosas pero también dificultan el pensamiento. Con una pantalla delante no se razona igual. Esta es al menos mi experiencia que en el trabajo paso gran parte de la jornada delante de un ordenador: ahora pienso menos, y no lo digo en broma. Es obvio que hay infinidad de tareas que sería impensable y ridículo hacer sin la ayuda de la tecnología, pero pensar, lo que es pensar, se hace mejor con lápiz y papel o simplemente sentado viendo mecerse las hojas de los árboles. Pienso (aunque ahora tenga la pantalla delante :-)). Fíjate además que el mundo de los niños de ahora es muy visual. A muchos les ponen ya la televisión a la hora del desayuno. Normalmente los niños tienen muchísimos estímulos estériles por lo que creo que han desarrollado la habilidad de no centrarse en ninguno. Por eso creo que a la hora de plantear una tarea, es más conveniente que nunca reducir las distracciones al mínimo. En el caso de las sumas que he contado, el programa no permitía nada que no se pudiera hacer con lápiz y papel y sin embargo introducía estímulos adicionales totalmente prescindibles (las figuritas, los botones, la propia iluminación de la pantalla…). Además, los adultos que hemos crecido sin ordenador (a mí, que no soy tan joven, me pilló a medio camino y he conocido los dos mundos) nos creemos que un ordenador es necesariamente divertido pero los niños que ya nacieron rodeados de pantallas no tienen por qué sentirlo así. El otro día, curiosamente, se le pidió a los niños de primero que hicieran un dibujo que explicara lo que más le gustaba hacer en el colegio. Muchos se dibujaron en el recreo o haciendo deporte pero bastantes se dibujaron escribiendo. Ninguno delante del ordenador. En realidad tiene todo el sentido porque un niño de seis años acaba de aprender a escribir y eso sí que es algo verdaderamente apasionante que le está adentrando en un mundo desconocido.

  3. Respuesta del gurú tecnófilo “average”: “la actividad estaba mal diseñada, es necesario incorporar la tecnología a una pedagogía consistente”.
    Personalmente, me parece que el sistema híbrido competencias-contenidos llevará a la muerte por inanición de los contenidos. Pues es complicado justificar el estudio del Álgebra (por ejemplo) en función del entorno cotidiano.

  4. Pues sí, Coquejj, los tecnófilos lo tienen fácil: que no se confirma su hipótesis, pues lo que estaba mal es el experimento, no la tal hipótesis. Y así siempre. Así las cosas, me da pena que se siga gastando dinero en ordenadores (la foto es reciente) al mismo tiempo que se deja de contratar profesores. El que no se cubran las bajas, por ejemplo, sí me parece grave.

  5. Conocía las ideas de Postman a través de Pseudópodo en un resumen que hizo pero no conocía el texto original (en español) aunque ahora repasando su post me doy cuenta que el propio pseudópodo lo enlaza. Es un prodigio de sabiduría sobre la técnologia. Me alegra que me lo hayas recordado.

  6. Loiayirga, ahora que lo dices, creo que yo también supe de Postman por primera vez a través del blog de Pseudópodo. Después lo leí con más profundidad para hacer uno de esos trabajos de la facultad que nadie leyó.

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