Lugares comunes

Esta entrada del maravilloso blogProfesor en la secundaria” me hizo recordar algo que había leído en un libro del que ya he escrito aquí, “Superficiales“, de Nicholas Carr. Recuerda el autor que antiguamente existía la costumbre de llevar ‘libros de lugares comunes’ que consistían en cuadernos donde los lectores iban copiando los pasajes que les llamaban la atención de los libros que leían, añadiendo a su vez comentarios propios. La idea era conservar ideas y datos considerados enriquecedores para futura referencia e imagino que también para reflexionar sobre ellos.

La costumbre parece que se remonta a Aristóteles. En la retórica clásica los argumentos se obtenían de diversas fuentes de información o tópicos, considerados como categorías que ayudaban a ordenar los pensamientos y hacer argumentaciones. Son tópicos todas las ideas propias o heredadas de la cultura en general, susceptibles de ser utilizadas en el discurso, tales como leyes, comparaciones, definiciones, relaciones de causa efecto y, en la actualidad, conocimientos científicos y datos estadísticos. Aristóteles en su Retórica incluyó consejos para que los estudiantes pudieran contar con un buen conjunto de tópicos que les sirvieran en sus discursos. Más tarde, el mismo  Erasmo recomendaba a cada lector tener un cuaderno de citas memorables. Estos cuadernos de  ‘lugares comunes’ se convirtieron en imprescindibles en las escuelas del Renacimiento. Todo estudiante llevaba uno. La idea se generalizó entre cierto tipo de lector ilustrado. Francis Bacon, John Milton , John Locke, Thomas Jefferson y Walt Whitman llevaban cuadernos de lugares comunes.

Cuaderno de lugares comunes de Walt Whitman (imagen extraída de notasparalectorescuriosos.blogspot.com)

Es una idea que me encanta y que curiosamente vuelve a tener vigencia con Internet. Cuando guardamos un texto que nos inspira en un bookmark o escribimos comentarios a una entrada de un blog que nos gusta, estamos haciendo algo parecido a un cuaderno de lugares comunes. He pensado que puede ser un actividad bonita para niños de Primaria. Quizás compleja pero creo que viable y hasta entretenida para algunos. En este caso, podría ser un cuadernillo de papel, para poder llevarlo a todos lados, en donde anotar no sólo cosas que leen sino frases que escuchan, pintadas en muros y hasta frases o diálogos de dibujos animados o películas que de un modo u otro les hayan llamado la atención. Si pudieran escribir alguna reflexión que les susciten los textos, mejor que mejor. Los pensamientos ajenos estimulan los propios.

Aunque se podría decir que muchas entradas del blog recogen citas o fragmentos de libros que he leído,  he decidido hacerlo más sistemáticamente abriendo un cuaderno de lugares comunes digital en esta misma bitácora (aquí). Espero que sea interesante.

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