La escuela circo

No hay pedagogo que no diga que en la escuela se deben presentar los contenidos de la manera más atractiva posible para los niños. Siempre que en alguna asignatura de Magisterio se nos pide preparar actividades para desarrollar ciertos temas se añada la coletilla ‘que sean lo más originales posible’. Creo que es necesario adaptarse a los alumnos y sus circunstancias (algo que, dicho sea de paso, no conocemos de antemano por lo que la planificación milimétrica del trabajo docente que se pretende con las Unidades Didácticas y demás no tiene mucho sentido – pero en fin); ahora bien, que algo sea original no significa necesariamente que tenga algún valor pedagógico añadido, más allá de conseguir llamar la atención de los alumnos momentáneamente. No me considero una persona conservadora pero me molesta la innovación entendida como pueril afán de diferenciación de los modelos tradicionales. El otro día,  por ejemplo, un grupo de alumnos expuso en clase de ‘Didáctica de las Ciencias’ un trabajo sobre cómo tratar la estereoscopía en Primaria. Pues bien, las actividades que proponían realizar con lo niños eran preparar con celofán y cartulina unas gafas de esas para ver en 3D, que después usarían para ver fotos tomadas con esa técnica extraídas de Internet, y llevarlos finalmente al cine a ver una película en tres dimensiones. Ni una palabra de la física del asunto ni de los mecanismos biológicos de la visión. Una simple adaptación del contenido de la wikipedia hubiera aportado más al tema y sin embargo al profesor  le encantó la exposición y alabó vehementemente el trabajo de los aspirantes a maestro. En el mismo error creo que se cae en algunos museos y ferias científicas: para atraer al público se prima la posible espectacularidad del experimento frente al principio físico que se pretende mostrar. Creo que nos equivocamos pretendiendo convertir las clases o demostraciones en espectáculos y las escuelas o museos en parques temáticos. La función de los maestros no es entretener sino enseñar pero es que además esta es una batalla que tienen perdida de antemano: es muy ingenuo pensar que se puede mantener continuamente entretenidos a niños que se han criado con la televisión, los videojuegos, Internet y las películas de Disney. Un maestro no podrá jamás competir con los equipos de creativos de Disney-Pixar con todos sus medios. Ni falta que le hace, añado.

Circus, de Marc Chagall (imagen extraída de la wikipedia)

El hielo y los imanes asombraban a los niños de Macondo; las gafas de celofán 3D me asombraban a mí cuando era pequeña, no a un niño que ha pasado las vacaciones navideñas viendo todas las novedades del cine infantil. El Disney Channel ya está presente en casa a la hora del desayuno y no hay ninguna necesidad de tratar de reproducirlo en el colegio. Y es que la escuela tiene un potencial mucho mayor que es el de estimular el goce intelectual. El goce intelectual entendido como el placer que se siente al comprender o intuir algo, como la alegría de ver satisfecha la curiosidad, la emoción de leer que otros han sentido lo mismo que nosotros  y pensarnos en cierto modo acompañados. Todos tenemos la capacidad para disfrutar aprediendo. De hecho, aprender es una necesidad.  ¿No puede ser mayor el placer de entender por qué ‘vemos’ en tres dimensiones que el de recortar unas gafas en cartulina? ¿Por qué subestimamos la capacidad de los niños? La escuela debe alimentar el hambre de aprender, hacer sentir a los niños que son dignos de descubrir el mundo, como escribió Albert Camus en el “Primer hombre”. Para esto no basta con ser espectador. Para llegar al goce intelectual se requiere atención y trabajo duro, pero vale la pena. Creo que este es el verdadero objetivo de la escuela. Al menos es lo que buscaré si algún día me dedico a esto. No sé cómo, pero sí sé por qué: el conocimiento nos hace libres.  Además, siendo cínica, puedo decir también que esta es la educación que van a requerir los ciudadanos del siglo XXI: como los placeres que se pueden conseguir con dinero cada vez estarán al alcance de menos personas, no hay nada más moderno que aprender a disfrutar con nuestros pensamientos.

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6 Respuestas a “La escuela circo

  1. La función de un maestro definitivamente es ensañar y no entretener o divertir, pero debe encontrar un balance entre la enseñanza y lo entretenido para lograr captar la atención del estudiante y que éste a su vez capte el concepto que se desea enseñar.

  2. Gracias por comentar, Educación. No creo que ambas cosas tengan que estar equilibradas, más bien supongo que se trata de adaptarse a las características de los alumnos y sus circunstancias y tratar de llegar a ellos, pero teniendo bien claro cuál es el objetivo que se pretende. Y hay veces en que da la impresión que no hay otro objetivo que el de entretener.

  3. ¡Caray, no esperaba encontrar un post como este a estas horas de domingo!
    Estoy de acuerdo con todas las opiniones que presentas. Y por cierto, a veces se consideran originales actividades o secuencias que no tienen ni siquiera esa condición.

  4. Vaya, Coquejj, pues espero no haberte estropeado el domingo 🙂
    Tienes razón, con frecuencia se presentan como originales cosas que están más vistas que el tebeo. Y para más inri, generalmente lo supuestamente original involucra temas o personajes comerciales, como en este caso en que se programaba ver una película de Disney como actividad pedagógica.

  5. Cristina, motivado por el hecho de que has comentado en mi blog, aunque no pusiste el línk a tu página he estado mirando el tuyo. Me ha gustado. De lo he leído me ha gustado mucho esta entrada. En realidad me gusta porque coincide con lo que yo pienso. je je.

    Quizá no es lo más educado comentar en un blog diciendo “lee lo mío” pero no puedo evitar pedirte que leas esta entrada que escribí hace tiempo. Entonces yo tenía otro blog. Y¨me hacía llamar “elquebusca”, pero luego regresé a mi antiguo blog Patatitaspochas.
    http://quienbusca.blogspot.com/2010/11/ensenar-deleitando.html

  6. Gracias por visitar mi blog, Loiayirga. Pensaba que sobre mi nombre estaba el enlace, ¿no es así? Bueno, confieso que tu comentario en inglés me desconcertó.
    Me parece educadísimo que me invites a leer tu entrada. Para eso están los blogs: para compartir ideas. Tienes razón, es imposible entretener a todos los alumnos todo el rato. Es un error tratar de reproducir el mundo de los niños en la escuela porque, ni está para eso, ni hay medios. Me hace gracia cuando oigo a los pedagogos decir que a los niños les motivan las actividades con ordenadores porque son diferentes. ¡Serán diferentes para ellos, no para un niño que domina todas las consolas del mercado! Al final, les ofrecemos un entretenimiento descafeinado, y no les enseñamos nada. La situación me recuerda a la de los padres que quieren ir de guays y copian las expresiones juveniles.

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