Las aventuras de Guillermo Brown

En la Inglaterra rural, en un momento indefinido de mediados del siglo XX, vive Guillermo Brown, líder de los Proscritos. Guillermo es el personaje de una serie de libros que Richmal Cromptom comenzó a escribir en 1922. El primero de ellos, “Travesuras de Guillermo” (Just William en el original) fue publicado en España por la Editorial Molino en 1935. Enseguida la colección de las aventuras de Guillermo alcanzó gran popularidad en nuestro país donde se llegaron a publicar más de treinta títulos. Yo conocí los libros de Guillermo en casa de mis abuelos, leyendo los que habían sido de mi madre, y pronto me convertí en su admiradora incondicional. Recuerdo que más tarde mi madrina, que solo tenía hijos varones y que por eso -creo- me mimaba especialmente, apareció unas navidades con un paquete con nueve libros de la serie (¡nueve!). Fue uno de los mejores regalos que me han hecho nunca. Cada libro consta de unos diez relatos con historias independientes. Curiosamente, la edad de los personajes es siempre la misma aunque las situaciones cambien: hay libros ambientados antes y después de la Segunda Guerra Mundial e incluso durante de la Guerra Fría. Para mí los de la primera época son sin duda los mejores.

Portada de “Travesuras de Guillermo”, el primer libro de la serie, publicado en España por la Editorial Molino en 1935.

Guillermo Brown es el típico niño de buen corazón al que se le complican las cosas queriendo ayudar. Junto a sus mejores amigos (Pelirrojo, Douglas y Enrique) forma la banda de los Proscritos, siempre dispuestos a seguir a Guillermo por muy absurda que sea la empresa que les propone. A ellos se unen  ocasionalmente una niña llamada Juanita -a quien nuestro protagonista admira profundamente- y la irritante pero entrañable Violeta Isabel Bott, la hija de seis años de un antiguo dependiente de ultramarinos enriquecido con la invención de la “salsa digestiva Bott”. Violeta Isabel sabe que consigue todo lo que quiere gracias a su arma secreta: el chantaje emocional (“vomitaré y vomitaré hazta enfedmar“). El enemigo es Huberto Lane, un niño repelente a todos los efectos, y líder a su vez de los  Hubertolanitas. Guillermo tiene dos hermanos mayores: Ethel, la belleza local, y Roberto, un joven enamoradizo. Y por supuesto están los señores Brown: el flemático padre, que va en tren cada mañana a trabajar a Londres, y la paciente madre, casi siempre “ocupada en su sempiterna tarea de remendar calcetines“.

Pese a lo aparentemente sencillo de la trama, los de Guillermo no son los típicos libros para niños. Yo diría que son libros infantiles para adultos, con un  humor muy particular -muy inglés quizás- que me hace más gracia hoy que cuando los leí por primera vez. Son impagables las descripciones de todo tipo de personajes extravagantes, que hoy en día clasificariamos como “New Age , que con frecuencia visitan el pueblo de Guillermo y a los que éste acoge con tanta curiosidad como entusiasmo. Es el caso de los Pennyman, los fundadores de la “Liga del perfecto amor” que aparecen en “Guillermo detective”:  “La misión que se habían atribuido los Pennyman, de volver el mundo a sus días aurorales, al principio pareció gloriosamente divertida. Los vecinos acudían en masa a las reuniones, discursos, conferencias y demostraciones para luego volverse a sus respectivos hogares trochánose de risa. Unas cuantas almas benditas de las que se encuentran en todas las comunidades algunos ejemplares, se tomaron en serio la propaganda de los Pennyman, y pillaron lumbago, a causa de llevar unas ropas inadecuadas a la estación del año, además de constantes indigestiones , debido al régimen alimenticio a base de nueces y macarrones, propugnada por los Pennyman. Gradualmente la broma se fue gastando, tal como suele suceder con semejante tipo de disparates, y poco a poco se hizo general la opinión de que los Pennyman eran unos pelmazos insoportables.”

Pese al éxito que la colección de la Editorial Molino tuvo en España, sorprendentemente no hay mucho material en Internet publicado en nuestro idioma. He encontrado un par de grupos de Facebook dedicados a Guillermo Brown pero tienen muy pocos miembros. Creo en mi generación las aventuras de Guillermo no gustaban tanto como “Los cinco” o “Los siete secretos” y eso que en 1980 Televisión Española estrenó una serie basada en los libros cuya sintonía en español grabó el grupo Regaliz (siempre me parecieron un horror los grupos infantiles de la época) que yo solo recuerdo vagamente. Me he enterado también de que hay una serie de cuatro capítulos producida por la BBC que se estrenó, en el Reino Unido -creo que no en España- en la navidad del 2010. En cuanto a los libros, la Editorial Alfagura sacó en 2002 una compilación bajo el título “Ocho aventuras de Guillermo“, con ilustraciones más modernas y con un barniz LOGSE al aconsejarlo para la “educación para la convivencia”. No hace falta decir que nuestro personaje se hubiera tomado esto de la “convivencia”como una extravagancia digna de los Pennyman y su “liga del perfecto amor”.

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7 Respuestas a “Las aventuras de Guillermo Brown

  1. Gracias por este homenaje a Guillermo, personaje literario que conocí gracias a mi padre y los libros de Editorial Molino que me compraba si sacaba buenas notas. Indudablemente, el Sr. Brown sería un renegado en el marco de nuestra LOGSE y EpC. ¿Por cierto…que fue de Guillermo en su edad adulta?.

  2. Gracias, Plutarco. Uy, el pobre Guillermo sufriría hoy con las cosas pedagógicas y su lenguaje. Bueno, como niño curioso que era trataría de aprender algo hasta darse cuenta de la total carencia de “sentido común” del asunto. En realidad los disparates de Guillermo seguían una lógica porque él tenía ese pragmatismo inglés de valorar sobre todo el sentido común. Así que ya ves.

    • El sentido común, el menos común de los sentidos en algunos lares. Por cierto, también recuerdo a Los Tres Investigadores, que también publicaba Molino.

  3. Sí, me acuerdo de Jupiter Jones y Los Tres Investigadores. Estaban bien, pero creo que no resisten el paso del tiempo (de mi tiempo, quiero decir). Sin embargo Guillermo siempre es capaz de hacerme sonreir.

    • Creo que hemos alcanzado un nuevo consenso: Guillermo Brown es atemporal. Mi hijo mayor ha disfrutado tanto de Guillermo como de Manolito Gafotas. A raíz de este intercambio, he empezado el nuevo año releyendo Guillermo el conquistador…y he sentido el proustiano sentimiento de la magdalena y rejuvenecer 38 años…

  4. Qué recuerdos…yo los sigo manteniendo y leyendo en casa.

  5. Gracias por comentar, Carmen. Yo a veces también cojo libros de Guillermo y los sigo disfrutando.

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