No por mucho madrugar… se aprende más temprano

Uno de los colegios de más campanillas de mi ciudad, el Little Bell’s School (nombre figurado), tiene como marca de la casa que todos los niños aprenden a leer antes de los cinco años. También se dice bilingüe cuando el inglés que habla el profesorado – español – es del tipo “from lost to the river”, pero sería muy largo tratar ahora el tema del bilingüismo de medio pelo, que da para varios posts y algún que otro desmayo. Los responsables de este colegio, decía, se vanaglorian de que  todos los niños del Little Bell’s aprenden a leer en edad preescolar. Y tanto los padres como los maestros deben de estar orgullosísimos y felices de la hazaña de los pequeños lectores precoces; probablemente la mayoría de los niños no lo estén tanto. Es evidente que todos quieren lo mejor para sus hijos y se les enseña con la mejor voluntad del mundo. Ahora bien, en esta carrera de ver qué niño es el primero hay también mucho de competencia irracional. De todos es sabido que en muchos países europeos  los niños no aprenden a leer hasta que tienen unos 6 o 7 años y no solo no van más retrasados que los españoles sino que salen mejor parados en todas las pruebas objetivas posteriores (por ejemplo las del informe PISA) de modo que no se puede decir que la alfabetización temprana tenga alguna ventaja. El caso es que no sólo no se puede decir, sino que está demostrado que es contraproducente. He copiado lo que dice Maryanne Wolf a este respecto en su libro “Cómo aprendemos a leer”, del que ya he escrito en el blog y que nos habla, entre otras cosas, de los cambios que tienen lugar en los cerebros de los niños cuando aprenden a leer:

Leer depende de la capacidad del cerebro para relacionar e integrar diversas fuentes de información; en concreto, el área visual con las áreas auditiva lingüística y conceptual. Esta integración depende de la maduración independiente de cada zona, de las áreas asociativas correspondientes y de la velocidad a la que esas zonas pueden ser conectadas e integradas. Esa velocidad depende a su vez en buena medida de la mielinización de los axones neuronales. El mejor material conductor de la naturaleza, la mielina, forma una capa que envuelve los axones. Cuanta más mielina reviste el axón, con más rapidez puede la neurona conducir su carga. El aumento de la mielina sigue un calendario de crecimiento que difiere de una región a otra del cerebro (por ejemplo, lo nervios auditivos se mielinizan en el sexto mes del embarazo; los nervios ópticos, en el sexto después del parto).

Esquema de una neurona (extraído de fenexy.org)

Aunque cada una de las regiones sensoriomotrices está mielinizada y adquiere independencia funcional antes de los cinco años de edad, las regiones principales del cerebro de las que depende nuestra capacidad para integrar la información visual, verbal y auditiva con rapidez – como la circunvalación angular – no están mielinizadas por completo en la mayoría de los casos hasta los cinco años o después. El neurólogo del comportamiento Norman Geschwind sugirió que, en la mayoría de los casos, la mielinización de la circunvalación angular no se desarrolla lo suficiente hasta la edad escolar, esto es, entre los cinco y los siete años. Geschwind también sostenía la hipótesis de que la mielinización de estas regiones corticales esenciales era más lenta en algunos niños varones; tal cosa podía ser la causa de que haya más niños que tardan a leer con fluidez que niñas.  Nuestras propias investigaciones sobre el lenguaje [del Centro de Investigación del Lenguaje y la Lectura de la Universidad deTufts] han constatado que, hasta los ocho años, las niñas son más rápidas que los niños en la ejecución de tareas de nombrar cronometrdas.

Apoyan las conclusiones de Geschwind relativas al momento en que el cerebro del niño está suficientemente desarrollado para leer diversos hallazgos interlingüísticos. La investigadora británica especialista en lectura Usha Goswami hizo que me interesara en un fascinante estudio interlingüístico realizado por su equipo. En dicho estudio, sobre tres idiomas, descubrieron que los niños europeos que aprendían a leer a los cinco años lo hacían peor que aquellos que empezaban a leer a los siete. Lo que se deduce de esta investigación es que esforzarse demasiado en enseñar a leer a un niño antes de los cuatro o cinco años es biológicamente precipitado y potencialmente contraproducente en muchos casos.

Fotograma de "Matar a un ruiseñor" con Gregory Peck y Ann Badham (extraído de leofuchs.com)

Claro que, como nos recuerda la autora, al igual que en la vida, en la predisposición para la lectura hay excepciones como por ejemplo la niña Scout, la pequeña protagonista de “Matar a un ruiseñor” (un libro parcialmente autobiográfico de Harper Lee, absolutamente maravilloso; al igual que maravillosa y recomendable es la película basada en él con Gregory Peck en el papel de Atticus, el padre de Scout). En esta novela se cuenta con mucho humor como la profesora de Scout descubrió que la niña estaba ya alfabetizada cuando en su primer día de clase la oyó leer en voz alta la mayor parte de “Mi primera cartilla” y las cotizaciones bursátiles del “Mobile Register”. Tal descubrimiento dibujó un gesto de “algo más que un leve disgusto” en la cara de la maestra.  El caso es que a los niños como Scout hay que dejarlos leer porque ya están preparados para hacerlo y seguramente lo disfrutan; en cuanto a los demás, existen excelentes razones biológicas que explican que no es conveniente empeñarse en que aprendan a leer demasiado pronto.

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11 Respuestas a “No por mucho madrugar… se aprende más temprano

  1. Yo aprendí a hacer raíces cuadradas a los 7 años y no supe para qué servían jasta que varios años después me explicaron el Teorema se Pitágoras. Estoy de acuerdo con la tesis que has expuesto.
    Saludos

  2. Quise decir “hasta”…

  3. Un saludo, Luis Antonio. Sé que lo que voy a decir tiene muy mala prensa en la profesión pedagógica… pero no me parece mal que se aprendan ciertas cosas sin saber de dónde vienen y para qué sirven. Digo, que hay cosas que hay que mecanizar como las operaciones matemáticas y no pasa nada por ello. Otra historia es empeñarse en que los niños aprendan algo para lo que no están preparados sólo por el empeño de que sean “los mejores”. Seguro que hay niños que a los siete años no tienen problemas para hacer raíces cuadradas… pero a la mayoría a esa edad le costará hasta multiplicar.

  4. Esta vez no puedo estar de acuerdo contigo. La enseñanza de la Lectura varía mucho entre los países debido a idiomas distintos. Es particularmente evidente el caso del inglés, una lengua sin normas claras de pronunciación y con infinidad de excepciones, que es imposible aprender a los tres años, al contrario que las lenguas derivadas del latín, como el español y tantas otras, que casi cualquier niño podría aprender a los tres o, a lo sumo, cuatro años. Demasiados aprendieron eso en libros anglosajones, y a mí me han llegado a negar que un niño pueda aprender a leer antes de los cuatro años (yo aprendí antes de cumplir los tres, y eso no era extraño entre los de mi generación si se les enseñaba).
    Lo que se ha hecho ha sido: como no todos los niños pueden aprender a leer a los cinco o los seis años, pues retrasamos el comienzo de la lectura hasta entonces. En mi opinión, privar de dos o tres años de lectura a los niños que pueden leer es un flaco favor. En mi infancia los que aprendían a leer pronto eran los niños a los que les enseñaban, sea en casa, sea en el colegio (y no precisamente en los de élite). Algún caso conozco en el que a un niño que sabía leer se le obligaba a seguir un “método moderno” de aprendizaje de lectura (por ejemplo, uno derivado de la enseñanza a sordos, que tuvo mucho predicamento en los años 70) que conseguía que olvidara lo aprendido. Algún otro método moderno de aprendizaje ha conseguido disparar los casos de dislexia (tuvo que ser prohibido en Francia). Hay mucha tontería escrita sobre aprendizaje de la lectura.

  5. José M., en el colegio del que hablo, le dijeron a la madre de una niña de cuatro años, que pasa el día entero en la escuela que, como tenía que aprender a leer ese curso, los padres debían leer con ella dos horas cada día en casa (es probable que le dijeran dos horas pensando que dedicarían media, pero bueno). Cabe entonces preguntarse, si para aprender a leer no es suficiente con el tiempo que la cría pasa en la escuela (que es mucho), ¿no será que no está preparada todavía para hacerlo? ¿Tiene algún sentido el esfuerzo extra para conseguir algo que va a conseguir de igual manera un año o dos más tarde? Es más, ¿no será contraproducente? Conste que el hecho de que los padres pasen tiempo leyendo con sus hijos me parece estupendo; quizás en este caso lo que sobre sea el tiempo dedicado a leer en la escuela. No sé.

    Es cierto que los niños que aprenden a leer en inglés tienen más dificultades, y tardan más en aprender, por el desajuste que comentas entre la fonética y la ortografía, pero me imagino que en el estudio que menciono en el post comparan los aprendizajes de la lectura de las mismas lenguas a diferentes edades. Así al menos lo entendí yo aunque lamentablemente ni en el libro se dice qué idiomas se han comparado, ni he encontrado el artículo que dan como referencia. En cualquier caso, no he puesto en duda ni mucho menos que un niño pueda leer antes incluso de los tres años. Yo conozco niños que lo han hecho y que además han aprendido solos. Yo aprendí a los cuatro en el colegio e imagino que hay muchos niños que leen antes sin problema igual que los hay que a esa edad sí tienen dificultades para la lectura, quizás por la hipótesis del libro de una mielinización más lenta de ciertas regiones del cerebro. Sea como sea, se podría dar la vuelta a tu argumento y llegar de nuevo a una situación poco satisfactoria para algunos niños: como hay niños que pueden aprender a leer a los tres o cuatro años, pues adelantamos el comienzo de la lectura.

    Finalmente, es un hecho que pese a que en España se enseña a leer antes que en otros países, los niños españoles acaban teniendo más dificultades en lectura. Entonces, puede ser que la ventaja ganada en Preescolar se pierda en Primaria por las razones que sean… pero también puede ser que sencillamente tal ventaja no exista, digo yo.

    En definitiva, si antes de los cuatro años los niños tienen predisposición para leer, adelante. Ahora bien, casos como el que he expuesto de obligar a leer a todos los niños sin excepción antes de esa edad, me parecen que rozan lo aberrante. De todas maneras, la edad “oficial” para enseñar a leer en España son los seis años. ¿no?

  6. Vamos a centrar para ponernos de acuerdo. Hay un porcentaje amplio de niños que pueden aprender a leer entre los tres y los cuatro años. Hay un porcentaje pequeño de niños que no puede hacerlo antes de los seis años. Tan absurdo es retrasar el aprendizaje a unos como estrujar a otros. Solución: flexibilidad en la escuela, que a veces tratamos a los niños como piaras.
    Sobre la mielinización, el problema es que el cerebro es tremendamente “plástico”, es decir, depende de lo que hagas así responde y madura. Gatear favorece el crecimiento de los axones de las neuronas que luego participarán en la lectura, y la estimulación de ciertas zonas favorece su maduración. Y hay métodos y métodos, y por lo que sé, la relación entre métodos y respuesta cerebral todavía la ciencia está en mantillas.
    El problema que tenemos es el del método y su eficacia. Por ejemplo, la edad oficial de aprendizaje de la Lectura en la pública es de 6 años, y de 5 en la concertada. En PISA los alumnos de la concertada tienen un rendimiento superior en lectura a los de la pública, y su distancia es mayor que la diferencia en matemáticas (incluso controlando el efecto socioeconómico), pero ese dato no nos dice nada sobre la bondad de iniciar la lectura a los 5 o los 6 años, porque en medio puede haber pasado de todo.
    Lo que sí sabemos es que alrededor de un 30% de los niños en España acaba la Primaria sin saber leer (que no es juntar letras, sino dialogar con un texto). ¿Es un problema de iniciación tardía? No, es un problema de método (malo) de enseñanza o, según algunos (no es mi tesis), de escasa calidad de los maestros. Mientras sigamos así, da lo mismo enseñar a los tres que a los siete. Ahora, si encontramos un método mejor de lectura, lo lógico es enseñar a los niños que puedan a los tres, a los que puedan a los cuatro, etc., y dejar que cada niño desarrolle sus potencialidades. Ahora parece una herejía, pero es porque hemos asumido que la escuela es rígida, lo cual no es (no debería ser) cierto.
    En Finlandia enseñan a leer a los siete años, y el nivel alto de lectura es un objetivo fundamental, que se consigue en el colegio pero con la colaboración activa de los padres (los niños leen todos los días a sus padres como tarea escolar). Es un método muy bueno para Finlandia, pero aquí daría problemas, entre otras cosas porque una buena parte de los niños no cuenta con ayuda familiar. Su método es tan bueno que a los 15 años, empezando más tarde, sacan dos años de ventaja a los alumnos del resto de Europa Occidental, que se dice pronto. Un estudio como el que citas podría sacar la conclusión de que lo bueno es aprender a los siete años. Pero no puede sacar esa conclusión a no ser que lo compare con un grupo de niños que estén sometidos a tal método a los cuatro años y comparemos resultados.

  7. José M., la verdad es que no puedo defender un estudio del que solo conozco las conclusiones. Tendría que haberse hecho comparando niños del mismo entorno que aprendieron con el mismo método y por supuesto en la misma lengua. Pero, ya digo, desconozco los detalles y podría no haber sido así. En cualquier caso, por simplificar, podríamos decir que hay una minoría de niños que aprende a leer espontáneamente, otro pequeño grupo (quizás más numeroso que el anterior) que es incapaz de hacerlo hasta los seis años, y un grupo amplio que, como has dicho, puede leer entre los tres y los cuatro años si se les enseña. La pregunta que me hago es si realmente es beneficioso hacerlo, es decir, invertir gran parte del tiempo del preescolar en enseñar algo que van a aprender más rápidamente un par de años más tarde. No sé hasta que punto las ventajas de la pronta adquisición de la lectura compensan los aprendizajes que los niños se van a perder. Quizás no sea más que una intuición, pero siempre he pensado que a esas edades es mucho más enriquecedor, no solo emocional sino intelectualmente, la atención por parte del adulto y los juegos, sin más, que la disciplina que supone el aprendizaje de la lectura. ¿Crees que en Finlandia si enseñaran a leer a los niños a los cinco, en vez de los a los siete años, su rendimiento posterior sería todavía mejor? Yo lo dudo. Además, es cierto que el cerebro es plástico, pero hasta cierto punto: un niño no puede por ejemplo hablar a los dos meses por mucho que se le estimule. Hace años se puso de moda estimular a los niños con andadores para que empezaran a caminar lo antes posible; por lo visto ahora el consenso es que el desarrollo de los que usan estos aparatos se frena respecto a los que no lo usan. Quizás con la lectura pase algo parecido.

    Después es verdad, como has indicado, que si el método es malo, el momento en que se inicia el aprendizaje de la lectura pasa a ser un detalle sin importancia.

  8. En el caso finés, en el que los niños no val al centro hasta los seis, sacarlos del ámbito familiar para enseñarlos a leer es contraproducente. Pero en el caso español, donde los niños ya están escolarizados a los tres, empezaría con la lectura a los tres, sin forzar las cosas. No tengo clara la bondad de lo que se está haciendo ahora en la etapa infantil (aunque es posible que tengamos una buena Infantil y un desastre de Primaria que no solo sea mala en sí misma, sino que deshaga el trabajo anterior).
    Desde un punto de vista más personal, yo sé lo que aprendí leyendo en los cuatro años de ventaja que tuve sobre los niños de hoy, y mataría al que intentara quitármelo. Pero, como en tantas otras cosas, si no lo tienes no sabes lo que has perdido. Y, en mi caso, yo tenía libros (y no precisamente infantiles), lo que no ocurre siempre.
    Desde luego, en mi trabajo de asesoramiento recomiendo siempre a los centros adelantar la lectura, y no trabajar con todos igual. También sobre métodos, claro. Pero si no hay bibliotecas adaptadas, y en Primaria no hay un trabajo serio de lectura comprensiva, pues nada se conseguirá.

    Hablando de otra cosa, nuevo libro de Inger Enkvist. De momento, entrevista:
    http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111223/54243263213/ingernenkvist-de-un-buen-profesor-no-te-olvidas-jamas.html

  9. Supongo que la clave está en lo de no trabajar con todos igual. Es algo que siempre se repite pero que supongo que es muy difícil de llevar a cabo. Por eso, creo que lo ideal a esas edades sería que los niños estuvieran en casa, con sus padres, que sí les podrían dar una atención personalizada. Pero claro, eso en España supondría poner patas arriba todo el sistema socio-económico. Imagino también que habrá muchísimos niños que van a encontrar más estímulos en las escuelas que en sus hogares.

    Gracias por la entrevista. Siempre es refrescante oír hablar de pedagogía desde el sentido común.

  10. José M. LACASA dice: “(yo aprendí antes de cumplir los tres, y eso no era extraño entre los de mi generación si se les enseñaba)”. Permíteme que te diga que esto no es así. Pero por favor, si los niños a estas edades casi saben hablar…¿cómo van a aprender a leer?

    José M. LACASA dice: “Hay un porcentaje amplio de niños que pueden aprender a leer entre los tres y los cuatro años. Hay un porcentaje pequeño de niños que no puede hacerlo antes de los seis años.” Vamos, yo llevo 8 años trabajando en infantil y es totalmente lo contrario a lo que dices. Es más, el indicador más importante para empezar la lectura es el interés mostrado por el niño, y esto ni tan siquiera llegará al 4 % de la clase.

    José M. LACASA dice: “Por ejemplo, la edad oficial de aprendizaje de la Lectura en la pública es de 6 años, y de 5 en la concertada” Esto no es así. La ley Orgánica de Educación establece que se debe comenzar a los 6 años en todo el estado español, y los concertados están incluidos en esta ley. Eso sí, se da margen tanto a los públicos como a los concertados para que se pueda producir una iniciación a la lectura en la etapa de infantil.

    José M. LACASA dice:
    “En PISA los alumnos de la concertada tienen un rendimiento superior en lectura a los de la pública, y su distancia es mayor que la diferencia en matemáticas (incluso controlando el efecto socioeconómico)”

    Vamos a ver, cuando nos vamos a dar cuenta que la concertada tiene un entramado que le permite seleccionar el alumnado y a las familias a su gusto y a la carta. Nada de inmigración, nada de niños de barrios marginales ni de la periferia, nada de niños de un nivel socioeconómico medio y sobre todo bajo, nada de extranjeros que no sean los de los embajadores o estatus similares…pero por favor. Por mucho que salga en PISA, hay centro públicos tan buenos o mejores que los concertados o privados, y viceversa también. ¿Por qué PISA no hace referencia a las personas que hacen uso de lo público y lo concertado? En fin.

    José M. LACASA dice:
    “Desde un punto de vista más personal, yo sé lo que aprendí leyendo en los cuatro años de ventaja que tuve sobre los niños de hoy, y mataría al que intentara quitármelo. Pero, como en tantas otras cosas, si no lo tienes no sabes lo que has perdido. Y, en mi caso, yo tenía libros (y no precisamente infantiles), lo que no ocurre siempre.”

    José M. lacasa, creo que te excedes bastante en intentar comprender el sistema educativo con tu caso (que es de los raros y de los que hay pocos) y intentar generalizarlo con la realidad. Te aseguro que no tuvistes tanta ventajas sobre tus compañeros por empezar a leer antes, sino porque tenías más capacidades, que es muy diferente.

    Por último, señalar desde mi experiencia, que los niños llegan a los cursos altos de primaria sabiendo leer y escribir, pero sin comprensión lectora, sin saber redactar, sin saber hacer descripciones, sin saber resumir, sin saber estructurar una frase…y eso es, en mi opinión, porque en infantil se empieza la casa por el tejado. De qué sirve leer y escribir, si no se comprende lo que se hace. De que te vale conocer el número 14 en infantil, si el niño no tienen ni idea de qué es y para qué sirve…creo que el problema de la enseñanza está en no dar sentido a lo que se aprende, y esto es lo que sucede con adelantar las enseñanzas que deberían ir cayendo por su propio peso y no por otro motivo. Un saludo.

  11. En general estoy bastante de acuerdo con lo que dices. Gracias por comentar, Félix.

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