Cuando la felpa es subversiva

Gustavo y Piggy, agentes comunistas (imagen de blackfishart.blogspot.com)

Hoy he leído que han dicho en la cadena Fox Business que la rana Gustavo y la cerdita Piggy – sí, los Teleñecos de toda la vida – son agentes comunistas infiltrados en las televisiones para lavar el cerebro a los niños con mensajes anticapitalistas.  Ahí es nada. Hasta algún analista político de esta cadena ha llegado a  sugerir que el movimiento  Occupy Wall Street es la consecuencia inevitable – que no lógica – de años de adoctrinamiento por parte de estas marionetas, verde una y otra rosa… aunque solo por fuera, ya que por dentro todos sabemos que son más rojas que el mismísimo Lenin.  Es probable que estas declaraciones no sean más que una estrategia publicitaria para promocionar la última película de los Teleñecos, y es que no hay nada como un buen escándalo, aunque sea protagonizado por muñecos de felpa, para que hablen de uno. En cualquier caso, es sabido que las películas y dibujos para niños no están libres de ideología.

Bruja Avería gritando ¡viva el mal, viva el capital! (imagen extraída del grupo de Facebook del mismo nombre)

Un caso paradigmático, aunque raro por lo poco habitual en la televisión para niños, es el de  “La bola de cristal”. Este programa infantil y juvenil, fue emitido por Televisión Española entre 1984 y 1989. En su sección infantil, protagonizada por unas marionetas llamados Electroduendes,  no se ahorraban críticas contra el gobierno, el terrorismo, la guerra, el capitalismo… Tal es así, que en una temporada los Electroduendes siguieron capítulo por capítulo el Libro Primero de “El Capital“. De hecho, los propios guionistas reconocían que su intención era explicar el marxismo y la economía a los niños. Como decía la Bruja Avería, la mala malísima de la historia, “¡Adoro la economía, la plusvalía, y la disentería!” o “Viva el mal, viva el capital”.

Epi y Blas

Epi y Blas con el inseparable patito de goma (imagen extraída del grupo de Facebook del mismo nombre).

Otras veces, es más la susceptibilidad de los espectadores que oscuras las intenciones de los creadores de los programas. Este es  probablemente el caso de Epi y Blas, a quienes se acusó en su día de “fomentar” la homosexualidad entre los más pequeños. La supuesta homosexualidad de las marionetas fue asumida por una asociación LGTB quien promovió una iniciativa en la red para pedir a los creadores del programa que primero sacaran del armario a los personajes y después los unieran en matrimonio. La (presunta) homosexualidad de Epi y Blas fue desmentida, como no, en Facebook. Los responsables de Barrio Sésamo aclararon que, aunque los personajes se identifican como “masculinos y poseen características humanas”, siguen siendo “marionetas” y “no tienen una orientación sexual”.

Tinky Winky pasea con su bolso (imagen extraída de despedidatrafi.blogspot.com)

Otra polémica, si cabe más absurda que la anterior, fue la de los Teletubbies y su personaje Tinky Winky, de quien se dijo también que era gay. Las supuestas evidencias sobre la orientación sexual del Teletubby morado eran, además de su color, llevar un bolso y tener en la cabeza un triángulo invertido, que es un símbolo feminista y la identificación con que los nazis señalaban a los presos homosexuales en los campos de concentración.  Hace tiempo una asociación conservadora estadounidense intentó boicotear la serie por esta razón. Pero fue en Polonia, un país que durante el gobierno de los gemelos Kaczynski siguió una política abiertamente homófoba, cuando la polémica tomó cariz de esperpento al intentar la Defensora del Menor de este país que un equipo de psicólogos investigasen si el muñeco promovía un estilo de vida homosexual. Al final tuvo que dar marcha atrás ante el rechazo de la Comisión Europea. Curiosamente, a raíz de esta polémica se pidió a los oyentes de un programa de radio que decidieran cuál era el programa infantil más “sospechoso” y salió a relucir el caso de Winnie the Pooh que sólo tiene amigos del mismo sexo. En fin, que los muñecos de felpa también pueden ser outsiders.

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2 Respuestas a “Cuando la felpa es subversiva

  1. Matizar que la crítica que al gobierno se hacía en La Bola de Cristal…era el de EE.UU. Ideologicamente defendía los postulados del gobierno socialista de la época con un sectarismo desconocido desde entonces, y eso que hemos pasado por la tele de Aznar y ZP. Curiosamente, una de las musas de aquel programa, Alaska, ahora participa en las tertulias del corazón de un conocido periodista de la llamada “caverna”. Quién no es de izquierdas a los 20 años no tiene corazón…

  2. La verdad es que nunca seguí La Bola de Cristal y eso que me pilló en la franja de edad a la que supuestamente iba dirigido el programa. De todas maneras, tengo entendido que al principio sí daban caña también al gobierno de Felipe González y que sólo cuando Pilar Miró pasó a dirigir Televisión Española entraron más por la línea oficial del gobierno de entonces.

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