Proust y el calamar

Cómo aprendemos a leer” es un libro interesantísimo sobre la historia de la escritura y sobre el proceso de cómo se aprende a leer. Es una pena que en la traducción al español no se haya mantenido su título original “Proust and the Squid¨ (“Proust y el calamar”) en referencia a los cambios neurológicos en la organización del cerebro que el propio acto de leer provoca, y que se empezaron a estudiar en analogía a los cambios en el sistema nervioso de los calamares. Su autora, Maryanne Wolf, es profesora de desarrollo infantil y neurociencia cognitiva de la Tufts University y directora del Centro de Investigación del Lenguaje y la Lectura. Lo que dice sobre cómo pueden afectar las nuevas tecnologías al aprendizaje de la lectura debe ser tenido en cuenta por todos los que de una u otra manera están involucrados en la educación de los más pequeños:

No pongo en duda la forma extraordinaria en que el mundo digital da vida a la realidad y la perspectiva de otras personas y culturas. Lo que sí me pregunto es si los lectores jóvenes típicos no consideran el análisis de texto y la búsqueda de niveles más profundos de significado como algo cada vez más anacrónico, a causa de lo tremendamente acostumbrados que están a la inmediatez y aparente globalidad de los datos que aparecen en pantalla, a los que pueden acceder sin que medie esfuerzo crítico y sin necesidad de ir más allá de la información recibida. Pregunto, por consiguiente, si nuestros niños están aprendiendo lo esencial de la lectura: trascender el texto.

(…)

Muchos estudiantes a los que les han salido los dientes accediendo con relativo poco esfuerzo a Internet puede que todavía no sepan pensar por sí mismos. Sus miradas se han estrechado a lo que ven y oyen con rapidez, y sin esfuerzo y tienen demasiadas pocas razones para pensar apartados de nuestras cajas tontas más flamantes y sofisticadas. Estos estudiantes no son analfabetos, pero tal vez nunca lleguen a convertirse en lectores expertos. Puede que durante esa fase del desarrollo lector en que la capacidad crítica es guiada, modelada, se practica y se pule, no hayan sido estimulados a explotar el súmmum del cerebro lector totalmente desarrollado: el tiempo para pensar por su cuenta.

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