Culpa y responsabilidad

Hace algún tiempo leí (aquí) que el sentimiento de culpa era una emoción secundaria. Por lo visto, nacemos con unas emociones básicas de serie que son el miedo, la tristeza, la alegría, el desprecio, el asco, la ira y la sorpresa, pero no la culpa. La culpa es una emoción elaborada socialmente aunque es universal, en el sentido de que como especie la hemos ido aprendiendo para poder discriminar entre el bien y el mal.

Sin duda el de la culpa es un tema complejísimo, que muchos filósofos y escritores han tratado a lo largo de la historia, y sobre el que yo no puedo aportar gran cosa. Imagino que la base del sentimiento de culpa está en la empatía: la culpa como tristeza por la conciencia del daño causado. En este sentido, es buena y necesaria. ¿Sienten culpa los psicópatas? Supongo que no y que por eso precisamente decimos que no son personas normales. Pero la culpa tiene un lado más oscuro y destructivo. Y, lo que es peor, que nos sintamos culpables no significa necesariamente que hagamos las cosas bien. El mayor miedo del culpable, o el que se siente como tal, es dejar de ser querido, ser rechazado por el grupo. Normalmente una mala acción va a provocar el rechazo de los semejantes pero el que ese rechazo no exista, por la razón que sea, no significa que no se haya causado un daño. Y es que para evitar el mal, la responsabilidad es muchísimo más eficaz que la culpa… además de que no tiene sus efectos colaterales en forma de  remordimiento.

Los que ya tenemos cierta edad, sobre todo en países católicos— el catoliscismo nos hace culpables incluso antes de nacer— fuimos educados en la culpa.  Se nos impuso así una forma de control social muy eficaz pero al mismo tiempo se nos inculcaba la idea de que algo que no mereciera la desaprobación general no era realmente malo. Creo que esta es la base de la picaresca y de la desidia típica  —o quizás, tópicamente—  latina. Recuerdo al equipo de técnicos con los que trabajé una temporada en México. Si algo fallaba y se daban cuenta de que habían hecho algo mal, o sea, que habían tenido culpa en el problema, se implicaban sin dudarlo en la búsqueda de  soluciones. Sin embargo, cuando el fallo era debido a causas ajenas a su desempeño, no había manera de hacer que intentasen arreglarlo, por mucho que estuviera en sus manos hacerlo. Simplemente decían “no fue nuestra culpa” y se quedaban satisfechos. Creo que yo, a mi pesar, a veces también funciono así. Para evolucionar como sociedad tenemos que comenzar a olvidar la culpa y comenzar a educar en la responsabilidad.

Ahora creo que hay un cierto vacío. Una crisis de valores, como dirían los tertulianos de la radio. Cada vez más se habla menos de culpa, como no sea para decir que los estudiantes no tienen culpa de absolutamente nada de lo que les ocurre, pero tampoco de responsabilidad. Y hay que formar en la responsabilidad aunque sea un reto mucho mayor. Porque ser responsable supone el conocimiento de los motivos que orientan nuestra conducta además de sus efectos en los otros. Pienso que la responsabilidad, más que una simple emoción, es una obligación moral que tiene una parte puramente intelectual. En cualquier caso, si queremos ser libres no nos queda otro remedio que ser responsables. Acabo de decir una obviedad, supongo… pero yo no tengo la culpa.

13 Respuestas a “Culpa y responsabilidad

  1. Si hay algo cierto es que raramente se oye decir que alguien asume la culpa de algo. Culpa o responsabilidad. En este país nunca nadie es responsable. Existe una habilidad pasmosa para encontrar culpables entre los demás. Esto se hace bien y rápidamente. Si uno lee comentarios en la prensa digital, todos son nítidos a la hora de encontrar culpables (los mercados, Merkel, las agencias de calificación, Franco, Hitler, el nacionalismo español, la constitución, Rajoy, Zapatero, los nacionalismos periféricos…). Todo el mundo lo tiene claro a la hora de encontrar culpables, pero menos a la hora de distinguir la propia. No sé si esto es un síntoma de ser un país católico en que aprendemos a perdonarnos nuestras culpas sin necesidad de confesarnos. Pienso que en los países protestantes son más rigurosos con la propia responsabilidad. Aquí queda mal, es hundirse a uno mismo reconocer en algún grado la culpa de algo. Si alguien la reconoce se le echa toda la caballería encima o se le mira con abierto desprecio. Uno debe tener mucho cuidado a la hora de reconocer la propia culpa porque probablemente no estará solo y el reconocimiento afecta e implica a otros.

  2. Es verdad, Joselu. Con esto de las culpas lo de menos es que las cosas no estén bien: mientras no se nos culpe a nosotros todos tan contentos. Cuando en realidad, lo que deberíamos pensar, antes que nada, es en si algo funciona o no. Como sociedad creo que perdonamos fácilmente cosas como la desidia, la ineficacia y la picaresca y sin embargo somos implacables con el éxito o el mérito ajeno, algo que debería causar admiración. Y claro, cuando las culpas se reparten al revés, el concepto deja de ser eficaz.

  3. Creo que esta entrada ha tocado el tema esencial de la crisis económica actual. Nadie es culpable de nada…ni sienten que pueden serlo.

  4. Así es, Plutarco. Aunque sí se ha intentado usar la culpa para acallar a la gente. Digo, haciéndonos sentir mal por haber vivido supuestamente por encima de nuestras posibilidades. Que no digo que no haya gente de a pie que tomó decisiones equivocadas, pero desde luego la clase media no es culpable de la que hay montada.

    • No creo que el tema de la crisis sea tan en blanco y negro como lo expones. La inclinación a aceptar ser engañados cuando las cosas van bien es bastante humana. El “porque yo lo valgo” ha afectado tanto a los tiburones como a sus presas. ¿Quién es el culpable en el timo de la estampita, tan bien recreado en aquellas pelis de los 60 por Tony Leblanc?La culpa (prefiero llamarlo falta de responsabilidad) siempre tiende a ser de otros. Los gobiernos populistas de derechas e izquierdas que ofrecieron dinero gratis a la clase media para que cumplieran su sueño de casa en propiedad y que luego pidieron ayuda a los ingenieros financieros para tapar sus pufos reconozco que deben asumir mucha más responsabilidad que los votantes a los que engañaron (la famosa clase media, tan complaciente con sus gobernantes, sobre todo en España) y los banqueros que les sirvieron de instrumento de fabricantes de sueños. Creo que Joselu (se llama como yo) atina bastante en su comentario, al igual que tú, Cristina, en el párrafo final de tu entrada.

  5. Sí, Plutarco, ese era el espíritu del post en realidad… lo que pasa es que después he pensado que la exigencia de responsabilidad no es incompatible con que el mecanismo de la culpa se use para llevar a cabo medidas impopulares, un poco a modo de la doctrina del shock. Tipo cerrar hospitales diciendo que no hay dinero porque en el pasado hemos gastado mucho. La única manera de aceptar algo así es que creamos que nos lo merecemos.

  6. Bueno, la doctrina del shock propugnada por Naomi Kleim también se aplica en sentido contrario. El hombre es lobo para el hombre y se le culpa de todos los males que sólo un super Estado puede corregir. El Estado dicta lo que se debe aprender, regula lo que se debe comprar y vender para que no haya más burbujas y legisla incluso como se puede sentir las imágenes de la muerte del último dictador de Corea del Norte nos han dado una muestra de ello, con un pueblo hundido en la miseria llorando la pérdida del Gran Líder).

    Ciñéndonos al aspecto educativo de este blog, no estaría de más que en Secundaria se empezasen a dar clases sobre economía doméstica, los peligros de las tarjetas de crédito y las trampas de la sociedad de consumo para hacernos “felices”, sin caer por ello en una demonización del libre mercado y en una exaltación del estatalismo..

  7. Plutarco, si en su día hubiera habido un poco de regulación no estaríamos ahora gobernados por Goldman Sachs y compañía. Nuestra responsabilidad debería pasar también por poner freno a los irresponsables.

    En otro orden de cosas, la visión de la gente llorando en Corea del Norte por la muerte del Líder (con mayúscula) es la prueba de que la mente humana es el más insondable de los misterios. Verdaderamente tragicómico… como la imagen del hijo defenestrado cuando lo pillaron viajando de incógnito para ir a Disneylandia (más trágico que cómico, eso sí, vista la lamentable situación del pueblo coreano). En definitiva, que la gente se mueve (¿nos movemos?) por motivaciones muchas veces irracionales. Nuestra relación con el dinero es una de ellas. El otro día vi un experimento donde se subastaba un billete de veinte dólares y hubo quien pagó ¡treinta dólares por un billete de veinte! Si eso lo hace un particular, pues allá él, pero si lo hace un broker jugando con los fondos de pensiones de miles de personas o un banquero o un jefe de estado… pues apañados estamos. Quizás tu idea de clases de economía básica en los institutos sea buena. Pero, yo hablaría también de cómo funcionan los bancos, qué es el dinero y cosas así, no sólo de economía doméstica.

    • La propuesta de una asignatura de “economía doméstica” se refiere a una adaptación de la que se da en los países anglosajones “home economics” y que engloba el entendimiento de los mecanismos bancarios, el uso responsable de los instrumentos crediticios y la cautela frente a instrumentos de inversión que prometen duros a pesetas (euros a céntimos, por actualizar la expresión). Quizás un nombre más afortunado para la asignatura sería “gestión económica personal”.

      Los documentales “a la Michael Moore” sobre la crisis económica ponen mucho énfasis en Goldman Sachs, pero antes estuvieron las intervenciones de los gobiernos poniendo dinero barato en el mercado y regulando leyes que favorecieron la expansión crediticia privada. Se suele hablar muy poco de organizaciones gubernamentales tipo Fannie Mae, que desarrollaron el concepto de “hipotecas basura” que luego fueron titularizadas. En España, nuestras cajas de ahorros dirigidas por políticos/as desarrollaron mecanismos parecidos. En Europa, además, los gobiernos populistas de derechas e izquierdas se afanaron en utilizar a Golmad Sachs y cia para camuflar todos sus bienintencionados pufos (puentes a ninguna parte, aeropuertos sin aviones, prestaciones sociales por encima del nivel de riqueza de muchos países…). Los y las oficiales de Golman Sachs trabajaron en total connivencia con los y las jefes/as de estado y de economía de muchos países. En España, las imbricaciones entre un poder nominalmente socialista y el complejo bancario/inmobiliario han sido francamente escandalosas estos últimos años.

      La irracionalidad que exhiben algunas personas en su relación con el dinero no incapacita a la totalidad y de esto no debe deducirse que tengamos que ser irremediablente tutelados por el Padre Estado. Una información más abierta sobre estos temas y unos conocimientos económicos impartidos desde Secundaria seguro que ayudarían a ponderar la toma de decisiones de manera más responsable, que es a fin de cuentas de lo que trataba tu post. El restablecimiento de ciertos valores éticos tampoco estaría de más.

    • Por otra parte, estoy de acuerdo contigo. Un ejercicio de responsabilidad ciudadana sería poner freno a las actuaciones irresponsables, sean de gobernantes políticos corruptos/as o de los llamados agentes económicos (banca cercana a la usura, empresarios sin escrúpulos o sindicatos corporativistas).

  8. Estoy básicamente de acuerdo contigo. Solo quiero aclarar que no estoy enfrentando la iniciativa privada a la pública: ni unos son malos malísimos ni los gobiernos son corderitos comidos por los lobos. Por supuesto que los gobiernos trabajaron (¡y trabajan!) en total connivencia con piratas especuladores de todo tipo. Este es precisamente el drama. Nosotros somos culpables por consentirlo, por tratar de jugar a especuladores (hay quien fue a por lana y salió trasquilado) y por no actuar para cambiarlo. Con lo que no estoy de acuerdo es con el discurso de que lo que está pasando es inevitable porque nosotros vivimos por encima de nuestras posibilidades. Es que, insisto, algunos intentaron el timo de la estampita y les salió mal pero el pecado de otros fue simplemente querer comprar una casa, algo que, dicho sea de paso, te aconsejaba todo el mundo que hicieras.

    • Realmente, en tu blog es más fácil alcanzar consensos que en el debatimos temas de género. Básicamente, estoy de acuerdo con lo que dices en tu último comentario. Matizar que en el “nosotros” había personas que mientras sus vecinos se re hipotecaban para comprarse el cojo coche, invertían sus ahorros en cuantas a plazo o valores bursátiles ajenos a cualquier tipo de especulación. O enseñábamos a nuestros hijos que “tarjeta de crédito, caca”, que si se quiere algo, se trabaja y se ahorra. Otras familias preferían coger el teléfono delante de sus hijos y pedir ese fácil préstamo (al 25% de interés) que anunciaba la tele para irse de vacaciones a, ¡horror!, Marina de Or. Insisto que una mejor educación en temas económicos y financieros hubiera evitado la seducción interesada de gobiernos populistas (de izquierdas y derechas) y la banca usurera (no toda la banca actúa igual, especialmente en otros países del norte de Europa).

      Las responsabilidades están bastante repartidas. Tanto en el “nosotros” como en el “ellos” ha habido comportamientos irresponsables que valores éticos básicos, como el “no mentirás”, hubieran evitado.

      Doy por terminados mis matices en este hilo de discusión, en el que, básicamente, estamos de acuerdo y aprovecho para felicitarte por tus últimas entradas, en especial por la de los diagramas de Venn. Formé parte de la primera promoción de EGB que estuvo expuesta a las New Math, en mi caso, con efectos positivos. Y si estas son fechas significativas para ti, te deseo unas Felices Fiestas.

  9. Gracias, Plutarco. Es un placer debatir contigo a pesar de lo de los gender issues.🙂
    Feliz navidad para ti también.

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