Archivo mensual: diciembre 2011

¿Qué mayor violencia que la que se ejerce contra el espíritu?

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Las aventuras de Guillermo Brown

En la Inglaterra rural, en un momento indefinido de mediados del siglo XX, vive Guillermo Brown, líder de los Proscritos. Guillermo es el personaje de una serie de libros que Richmal Cromptom comenzó a escribir en 1922. El primero de ellos, “Travesuras de Guillermo” (Just William en el original) fue publicado en España por la Editorial Molino en 1935. Enseguida la colección de las aventuras de Guillermo alcanzó gran popularidad en nuestro país donde se llegaron a publicar más de treinta títulos. Yo conocí los libros de Guillermo en casa de mis abuelos, leyendo los que habían sido de mi madre, y pronto me convertí en su admiradora incondicional. Recuerdo que más tarde mi madrina, que solo tenía hijos varones y que por eso -creo- me mimaba especialmente, apareció unas navidades con un paquete con nueve libros de la serie (¡nueve!). Fue uno de los mejores regalos que me han hecho nunca. Cada libro consta de unos diez relatos con historias independientes. Curiosamente, la edad de los personajes es siempre la misma aunque las situaciones cambien: hay libros ambientados antes y después de la Segunda Guerra Mundial e incluso durante de la Guerra Fría. Para mí los de la primera época son sin duda los mejores.

Portada de “Travesuras de Guillermo”, el primer libro de la serie, publicado en España por la Editorial Molino en 1935.

Guillermo Brown es el típico niño de buen corazón al que se le complican las cosas queriendo ayudar. Junto a sus mejores amigos (Pelirrojo, Douglas y Enrique) forma la banda de los Proscritos, siempre dispuestos a seguir a Guillermo por muy absurda que sea la empresa que les propone. A ellos se unen  ocasionalmente una niña llamada Juanita -a quien nuestro protagonista admira profundamente- y la irritante pero entrañable Violeta Isabel Bott, la hija de seis años de un antiguo dependiente de ultramarinos enriquecido con la invención de la “salsa digestiva Bott”. Violeta Isabel sabe que consigue todo lo que quiere gracias a su arma secreta: el chantaje emocional (“vomitaré y vomitaré hazta enfedmar“). El enemigo es Huberto Lane, un niño repelente a todos los efectos, y líder a su vez de los  Hubertolanitas. Guillermo tiene dos hermanos mayores: Ethel, la belleza local, y Roberto, un joven enamoradizo. Y por supuesto están los señores Brown: el flemático padre, que va en tren cada mañana a trabajar a Londres, y la paciente madre, casi siempre “ocupada en su sempiterna tarea de remendar calcetines“.

Pese a lo aparentemente sencillo de la trama, los de Guillermo no son los típicos libros para niños. Yo diría que son libros infantiles para adultos, con un  humor muy particular -muy inglés quizás- que me hace más gracia hoy que cuando los leí por primera vez. Son impagables las descripciones de todo tipo de personajes extravagantes, que hoy en día clasificariamos como “New Age , que con frecuencia visitan el pueblo de Guillermo y a los que éste acoge con tanta curiosidad como entusiasmo. Es el caso de los Pennyman, los fundadores de la “Liga del perfecto amor” que aparecen en “Guillermo detective”:  “La misión que se habían atribuido los Pennyman, de volver el mundo a sus días aurorales, al principio pareció gloriosamente divertida. Los vecinos acudían en masa a las reuniones, discursos, conferencias y demostraciones para luego volverse a sus respectivos hogares trochánose de risa. Unas cuantas almas benditas de las que se encuentran en todas las comunidades algunos ejemplares, se tomaron en serio la propaganda de los Pennyman, y pillaron lumbago, a causa de llevar unas ropas inadecuadas a la estación del año, además de constantes indigestiones , debido al régimen alimenticio a base de nueces y macarrones, propugnada por los Pennyman. Gradualmente la broma se fue gastando, tal como suele suceder con semejante tipo de disparates, y poco a poco se hizo general la opinión de que los Pennyman eran unos pelmazos insoportables.”

Pese al éxito que la colección de la Editorial Molino tuvo en España, sorprendentemente no hay mucho material en Internet publicado en nuestro idioma. He encontrado un par de grupos de Facebook dedicados a Guillermo Brown pero tienen muy pocos miembros. Creo en mi generación las aventuras de Guillermo no gustaban tanto como “Los cinco” o “Los siete secretos” y eso que en 1980 Televisión Española estrenó una serie basada en los libros cuya sintonía en español grabó el grupo Regaliz (siempre me parecieron un horror los grupos infantiles de la época) que yo solo recuerdo vagamente. Me he enterado también de que hay una serie de cuatro capítulos producida por la BBC que se estrenó, en el Reino Unido -creo que no en España- en la navidad del 2010. En cuanto a los libros, la Editorial Alfagura sacó en 2002 una compilación bajo el título “Ocho aventuras de Guillermo“, con ilustraciones más modernas y con un barniz LOGSE al aconsejarlo para la “educación para la convivencia”. No hace falta decir que nuestro personaje se hubiera tomado esto de la “convivencia”como una extravagancia digna de los Pennyman y su “liga del perfecto amor”.

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El poder del conocimiento

Mi padre siempre cuenta esta anécdota que le ocurrió hace tiempo en el trabajo: Un día pidió a un operario que cortase una plancha de forma circular con cierta área. El operario le respondió que no podía hacerlo porque le faltaba “el número”. Es que Don Anselmo no ha venido hoy, le dijo, y él es el único que tiene el número.

El número era π.

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Especial Navidad: el solsticio de invierno

En según que ambientes se ha puesto de moda felicitar la Navidad diciendo ‘Feliz Solsticio’, supongo que para demostrarle al mundo que uno es agnóstico, racional y tal. No es más que otra moda, tan ingenua como inofensiva. Está claro que la Navidad no se puede entender atendiendo a este simple evento astronómico aunque hay que reconocer que en el hecho de celebrarlas en estas fechas ha tenido mucho que ver el solsticio de invierno. Así que me voy a posmodernizar un poco y voy a dedicar la entrada navideña al solsticio de invierno (¿tú también, Bruto?).

Esquema del movimiento de traslación de la Tierra con las cuatro estaciones (extraído de blogcurioso.com)

En el solsticio de invierno el Sol alcanza su menor altura aparente en el cielo de modo que la duración del día será mínima porque nuestra estrella pasará menos tiempo por encima del horizonte. La culpa la tiene el eje de rotación de la Tierra, que está inclinado (exactamente 23º30′) respecto a su plano de traslación. Porque si no estuviera inclinado, el Sol culminaría siempre a la misma altura todos los días del año y no habría cambio de estaciones. Pero no es así. El eje de la Tierra sí está inclinado, así que en los distintos momentos del año los hemisferios terrestres están iluminados de diferente forma. Es más fácil de imaginar viendo la figura de arriba: en el invierno del hemisferio norte, a la derecha de la figura, la inclinación es tal que la cara norte de nuestro planeta pasa menos tiempo iluminada. Como el movimiento de la Tierra alrededor del Sol describe una elipse, nuestro planeta  se alejará y acercará al Sol pero este efecto es prácticamente imperceptible en el clima y no explica por sí mismo los cambios de estaciones.

Analema en el sur de Atenas. Crédito Anthony Ayiomamitis (www.perseus.gr)

Si estuviéramos más inmersos en la naturaleza no perderíamos de vista los solsticios porque en esos momentos el Sol parece detenerse en su camino y volver sobre sus pasos donde apareció la mañana anterior. A medida que el Sol se va aproximando al solsticio sale cada vez más cerca de la posición extrema. La cantidad de movimiento parece menor hasta que el Sol se detiene en su movimiento a lo largo del horizonte. Durante esos días parece que el Sol persiste en el mismo punto al amanecer. De aquí deriva el término solsticio que significa “Sol inmóvil”. Si tuviéramos la paciencia suficiente para sacar una foto del Sol desde el mismo sitio y a la misma hora cada día del año, tendríamos algo similar a la foto de la izquierda (pero sin el Balcón de las Cariátides, obviamente, a menos que nos encontremos en cierto lugar cerca de Atenas). A esta figura en forma de ocho se le llama analema. Pues bien, el solsticio de invierno se corresponde con el extremo inferior del ocho. El Sol no subirá por encima de ese punto en su recorrido diario.

Puesta de sol en Stonehenge el día del solsticio de invierno. Créditos: en la foto.

El solsticio marca el primer día del invierno – simbólicamente el renacimiento del día o la resurrección del Sol – porque a partir de se momento los días se irán alargando. No es de extrañar entonces que fuera un acontecimiento celebrado por muchos pueblos de la antigüedad, incuso ya en la Edad del Bronce. La fecha se puede señalar alzando un monumento que apunte a la salida o puesta de Sol en el horizonte en ese día especial. Como por ejemplo en Stonehenge, donde los bloques centrales señalan el lugar donde se pone el Sol en el solsticio de invierno (en la figura). Los romanos celebraban una de sus festividades más importantes, las saturnales, en torno al 25 de diciembre que correspondía precisamente al día del solsticio de invierno en su calendario. Esta fiesta pagana del “nacimiento del sol invicto” era tan importante que el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con ella. La solución fue transformarla en el día del nacimiento de Cristo para los romanos convertidos al cristianismo.

En cualquier caso, tanto los creyentes como los no creyentes celebramos este día que podemos vivir en paz y que es importante amar al prójimo. Dos verdades que no por cursis repetidas dejan de ser ciertas. Así que: ¡Feliz Navidad!

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Viejas tecnologías (II)

(Extraído de docente2punto0.blogspot.com)

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El árbol Garoé

Hoy vengo a hablar de un árbol. Esta entrada sobre el árbol de Santa María de Tule, que no conocía, me ha hecho recordar la historia del árbol Garoé, uno de mis árboles preferidos y me ha apetecido recuperar algo que escribí hace algún tiempo, que puede ser interesante para niños… y grandes.

En tiempos de la conquista de la isla de El Hierro (hoy presente en los medios por la erupción este octubre de un volcán submarino) no había otra fuente de agua que un árbol al que llamaban Garoé. El árbol proporcionaba agua a todos los habitantes de la isla, incluyendo el ganado, así que no de extrañar que fuera considerado una deidad por los bimbaches o antiguos pobladores de El Hierro. Esto no es una leyenda. Por ejemplo, ya se habla de la existencia del árbol sagrado en la crónica que escribió Fray Bartolomé de las Casas en su ruta hacia Ámerica. El Garoé tenía un diámetro de metro y medio aproximadamente y era un espécimen absolutamente excepcional. De hecho, hoy día no existe en la isla ningún otro árbol de esta especie con un tronco tan ancho. Se piensa que era una laurácea, más exactamente un espécimen de “Ocotea Foetens”, un laurel endémico de las Isla de Madeira y Canarias. Lo que hacía especial al Garoé era su capacidad para captar el agua de las nieblas. La explicación del fenómeno es la siguiente: los vientos alisios, de componente Noreste, afectan de forma constante a las Islas Canarias, aunque predominantemente en el verano. La capa inferior del alisio, fresca y húmeda por su recorrido sobre el mar, asciende al entrar en contacto con la orografía insular. En su ascenso, el aire se condensa dando lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior del alisio, más cálida y seca. Precisamente esta línea llamada de inversión térmica porque el aire está más caliente arriba – lo contrario de lo habitual – es el límite de lo que se conoce por “Mar de Nubes” o “Mar de Niebla”. Así, el encuentro de las nubes con el relieve produce ligeras lloviznas y la conocida como “lluvia horizontal” que es como se conoce al hecho de que las plantas condensen la humedad del ambiente formando gotas de agua. En la Isla de El Hierro, el Mar de Niebla sólo existe entre los 600 y 1.500 metros y el lugar donde se encontraba el árbol Garoé está a unos 1000 metros. La captación de agua por los árboles es todavía más importante cuando los especímenes están aislados o agrupados en pequeños bosquecillos porque entonces la turbulencia a su alrededor es máxima.

Representación del árbol Garoé. Lamentablemente no encuentro la fuente original; yo la he extraído de http://www.islaelhierro.com/turismo/garoe.html

Cuentan que cuando los bimbaches vieron llegar la expedición franco española de Juan de Bethencourt, decidieron en asamblea cubrir las copas del Garoé para que no fuera descubierto por los extranjeros, quienes quizás desistieran de la empresa de conquistar la isla si no encontraban agua. Todo se hizo según lo acordado no sin antes haber guardado reservas de agua suficientes para un par de semanas. El ardid surtió efecto y al poco tiempo los conquistadores comenzaron a sufrir las penalidades de la sed. Fue entonces cuando una aborigen, llamada Agarfa, se enamoró de un joven expedicionario andaluz y dejándose llevar por la pasión reveló el valioso secreto del Garoé. Los bimbaches viendo como su árbol sagrado estaba en manos extrañas decidieron secuestrar a Agarfa del campamento extranjero para ajusticiarla. Pero ya era demasiado tarde y, al final, Armiche, Rey de Hero, decidió rendir  homenaje al conquistador Juan de Bethencourt, lo que no evitó que al poco tiempo fuera cautivo, junto a sus más fieles vasallos, por los mismos a los que había prometido amistad. Existe una endecha (o romance de origen medieval) sobre Agarfa en lengua aborigen que fue compuesto por los descendiente de los bimbaches. Uno de los versos (según transcribió Torriani) dice así:

-“Mimerahaná, ziná zinuhá, ahemen aten haran hua, zu Agarfú finere nuzá.”

(¿Qué traes? ¿Qué llevas ahí? Pero ¿qué importa la leche, el agua y el pan si Agarfa no quiere mirarme?).

Porque, para colmo, la pérfida Agarfa era amada intensamente por el valiente Tincos, distinguido en las luchas contra los piratas que llegaban al Hierro para capturar isleños y venderlos como esclavos. Como ella no le correspondía, Tincos pasaba largos ratos sin comer contestando de esa manera a quienes le llevaban alimentos.

El Garoé fue arrancado de cuajo por un huracán en 1610. Los habitantes de la isla enviaron entonces una carta al rey de España (¿Felipe III?) con la esperanza de que les enviara ayuda. Desgraciadamente, como en ella hablaban de un árbol sagrado, nadie los tomó en serio por pensar que se trataba de una simple superstición. Muchos murieron de sed. En 1949 se plantó un til en el emplazamiento del Garoé original que ha ido creciendo con el paso del tiempo.

Y como bonus arbóreo, copio (de aquí) un poema de Mario Benedetti que me encanta:

De árbol a árbol (Mario Benedetti)

Seguro que los diarios
no lo preguntarán
¿los árboles serán
acaso solidarios?

¿Digamos el olivo de Jaén
con el terco quebracho de Entre Ríos?
¿O el triste sauce de Tacuarembó
con el castaño de Campos Elíseos?

¿Qué se revelarán de árbol a árbol?
¿Desde Westfalia avisará la encina
al demacrado alerce del Tirol
que administre mejor su trementina?

Seguro que los diarios
no lo preguntarán
¿los árboles serán
acaso solidarios?

¿Se sentirá el ombú en su pampa húmeda
un hermano de la ceiba antillana?
¿Los de ese bosque y los de aquel jardín
permutarán insectos y hojarasca?

¿Se dirán copa a copa que aquel muérdago
otrora tan sagrado entre los galos
usaba chupadores de corteza
como el menos cordial de los parásitos?

¿Sabrán por fin los cedros libaneses
que su voraz y sádico enemigo
no es el ébano gris de Camerún
ni el arrayán bastardo ni el morisco

ni la palma lineal de Camagüey
sino las hachas de los leñadores
la sierra de las grandes madereras
el rayo como látigo en la noche?

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Juegos de matemáticas de Sheppard Software

He encontrado una página de juegos de matemáticas que me ha gustado bastante:  Sheppard Software. En realidad tienen juegos educativos de todo tipo pero a los que les he visto más gracia son a los de matemáticas. Con ellos se puede trabajar sobre todo con operaciones básicas, fracciones, decimales, unidades y medidas,y estimaciones y redondeo. Todo con distintos niveles de dificultad pero en general apropiado para la educación primaria. La página es atractiva pero sobria, algo que es de agradecer después de ver tantos sitios para  niños con colorines y popups que son una auténtica locura.

Como se lee en la página, Sheppard Software es una empresa privada estadounidense que hace material educativo. Venden software  pero también  ofrecen gratis versiones online además de algunos juegos para descargar. Está todo obviamente en inglés pero se me ocurre que es un plus porque así practicamos “idiomas”, algo que siempre viene bien.

Por ejemplo, éste es el clásico juego del Mahjong pero con operaciones sencillas en las piezas que hay que emparejar (confieso que una vez estuve medio enganchada a un mahjong que venía con un linux que tenía). La verdad es que está entretenido.

Captura de pantalla del juego de Mahjong de Sheppard Software.

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