El lado oscuro de la red

El uso masivo de ordenadores  en las aulas, en lo que se ha venido llamando escuela 2.0, es una experiencia relativamente nueva en España. Hace algún tiempo, sin embargo, que se llevan a cabo planes menos ambiciosos para dotar a muchos centros de equipos informáticos ofreciendo elementos para evaluar el potencial de esas  tecnologías en la enseñanza. Con todo, no parece que hasta ahora se haya hecho ningún estudio sistemático sobre los efectos de los ordenadores en el aprendizaje. En general se habla de alfabetización digital dando por supuesto que tiene ventajas educativas adicionales pero sin citar ninguna investigación que lo corrobore. Y paradójicamente los pocos estudios que se han hecho en España han encontrado una correlación entre el número de ordenadores por centro y el bajo rendimiento de los alumnos. Es más, en otros países, donde hace ya muchos años que las nuevas tecnologías en las escuelas – más o menos avanzadas según la época – son una realidad, los resultados tampoco han sido los esperados. A continuación he copiado un fragmento del libro “Superficiales”, de Nicholas Carr, donde habla de la dificultad de los alumnos para comprender textos cuando se presentan en formato digital con hipervínculos.

Allá por los años ochenta, cuando los centros educativos comenzaron a invertir seriamente en informática, reinaba el entusiasmo respecto las aparentes ventajas de los documentos digitales sobre los impresos en papel. Muchos educadores estaban convencidos de que la introducción de hipervínculos en el texto que mostraban las pantallas iba a ser una bendición para la enseñanza. Argumentaban que el hipertexto fortalecería el pensamiento crítico de los alumnos, al ofrecerles la oportunidad de permutar fácilmente distintos puntos de vista. Liberados de la finitud de la página impresa, los lectores establecerían todo tipo de nuevas conexiones intelectuales entre distintos textos. El entusiasmo que el hipertexto suscitaba en el ámbito académico se avivó aún más debido a la creencia, acorde con las teorías posmodernas entonces en boga, de que el hipertexto derrocaría la autoridad patriarcal del autor, transfiriendo el poder al lector.  Iba a ser una teoría de la liberación. (…)
Hacia el final de la década el entusiasmo había empezado a disiparse. La investigación pintaba un cuadro más completo y muy diferente de los efectos cognoscitivos del hipertexto. Resultó que evaluar enlaces y navegar por una ruta a través de ellos implicaba la realización de muy exigentes tareas de resolución de problemas ajenas al acto de leer en sí mismo. Descifrar hipertextos es una actividad que incrementa sustancialmente la carga cognitiva de los lectores; de ahí  que debilite su capacidad de comprender y retener lo que está leyendo. Un experimento de 1989 demostró que los lectores de hipertextos a menudo acababan vagando distraídamente “de una página a otra en lugar de leerlas atentamente”. Otro experimento, de 1990, reveló que los lectores de hipertextos, a menudo “no eran capaces de recordar lo que habían leído y lo que no”. En un estudio de ese mismo año, los investigadores hicieron que dos grupos de personas respondieran una serie de preguntas mediante consultas a un conjunto de documentos. Un grupo consultó documentos electrónicos dotados de hipertextos, mientras que el otro consultó documentos tradicionales impresos en papel. El grupo que consultó documentos impresos superó en rendimiento al grupo dotado de hipertextos a la hora de realizar una tarea. Al revisar los resultados de estos y otros experimentos, los editores de un libro de 1996 sobre hipertexto y cognición escribieron que, puesto que el hipertexto “impone al lector una carga cognitiva más alta” no es sorprendente que las comparaciones empíricas entre la presentación en papel (una situación familiar) y el hipertexto (una situación nueva y exigente desde el punto de vista cognoscitivo)  no siempre favorezcan al hipertexto”. Pero predijeron que a medida que los lectores fueran adquiriendo una “mayor alfabetización en hipertextos”, los problemas cognoscitivos probablemente disminuirían.
No ha sido así. Aunque internet haya convertido al hipertexto en un lugar común, incluso ubicuo, las investigaciones no dejan de demostrar que la gente que lee texto lineal entiende más, recuerda más y aprende más que aquellos que leen texto salpimentado de vínculos dinámicos

Sorprendentemente, tales evidencias no han hecho replantearse a las autoridades educativas la conveniencia de acometer un plan tan ambicioso como el de la escuela 2.0. Es cierto que en los tiempos que corren las tecnologías de la información y la comunicación son omnipresentes en nuestra sociedad, pero también es cierto, como decía Neil Potsman, que todo cambio tecnológico implica un compromiso. La tecnología da y la tecnología quita. Esto significa que para cualquier ventaja que la tecnología ofrece, siempre existe su correspondiente desventaja. Ahora hay que decidir si las ventajas superan a los inconvenientes. Y, al menos en la escuela primaria, el uso de ordenadores como herramienta habitual en el trabajo del día a día, tiene un costo demasiado alto que quizás no debamos asumir.

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10 Respuestas a “El lado oscuro de la red

  1. Interesante nota. Un abrazo

  2. En Andalucía se apostó por el famoso regalo de un ordenador a los alumnos de primaria y secundaria. El impacto no parece haber sido positivo. Sigue en la cola de PISA, aunque es cierto que la implantación ha sido reciente. En cualquier caso, lo que usted expone, y que ya es bastante conocido, no parece haber desanimado la demagogia de algunos/as políticos/as (no creo que los ordenadores ayuden a mejorar el ranking de PISA, pero el tema se vendió así).

  3. Gracias, Pettygchu, me alegro de que lo hayas encontrado interesante.

    Es cierto, Plutarco, es demagogia. Yo lo que no entiendo es que haya cientos de departamentos de educación en toda España y nadie haya tratado este tema seriamente. Da la impresión de que en educación nos movemos a golpe de intuición… o algo peor. Y tampoco parece nadie querer aprender de los errores propios o ajenos. Así nos va.

    • Creo que si se utilizase la intuición o en sentido común se conseguirían mejores resultados…o sea que hay que temerse algo peor. En otros países con menos departamentos de educación y estructuras educativas más dinámicas y menos mastodónticas siempre se destaca que lo determinante, en el aula, es la figura del docente, así como la implicación de las familias fuera del aula (y con el aula). El ordenador aparece como mero medio, si aparece; no como la panacea. Si además, la sociedad en su conjunto da importancia a la educación, miel sobre hojuelas. Y dar importancia a la educación no es simplemente exigir que se gaste en recursos humanos o técnicos ad infinitum… si no que los recursos que se tienen se utilicen mejor.

  4. Se me ocurre, Plutarco, que quizás sea un simple problema de definir cuál es el objetivo del sistema educativo. Yo creo que es formar ciudadanos pensantes pero tal vez se trate simplemente de dar la formación para hacer uso instrumental de ciertas herramientas. En ese caso, los planes serían coherentes con lo objetivos.

    • Si el objetivo de la formación no es creer ciudadanos críticos si no meros usuarios de herramientas, la LOGSE y su heredera LOE son el marco perfecto para alcanzarlo. Además, este marco educativo índica a alumnos y alumnas lo que deben pensar, aliviándolos de tan ardua tarea. Efectivamente, los actuales planes son coherentes con los objetivos de creación de una masa acrítica de ciudadanos y ciudadanas.

  5. He escrito la anterior respuesta sin estar conectado como usuario, debería haber firmado como Plutarco.

  6. Publiqué no hace demasiado tiempo en mi blog unos datos más actualizados sobre el tema. Como verás, la historia es bastante interesante, aunque pasara desapercibida. Cuando publiqué el artículo que citas, algunos dijeron que era oportunista (como si los periodistas no tuviéramos que hablar de la actualidad), entre ellos alguno de los protagonistas de la censura que describo. Ya no son sólo mis datos, son los del Ministerio.

    • Jose M. Lacasa, muchas gracias por el comentario. El artículo que citas es interesantísimo y, si no tienes incoveniente, me gustaría hacer un pequeño resumen para el blog.

      Tengo poca experiencia en temas de educación pero me da la impresión de que si los datos que citas fueran públicos, les harían el mismo caso, o sea, ninguno. Porque ¿para qué analizar datos reales si hay un montón de artículos llenos de lugares comunes y divagaciones – que si la sociedad de la información, que si la escuela líquida… – a los que aferrarse? Además, si al final el plan fracasa se pueden volver a maquillar los resultados o explicar que el proyecto era estupendo y que fracasó porque los profesores no estaban preparados (un proyecto que no tiene en cuenta las características del personal, muy estupendo no puede ser, pero este es otro tema).

  7. Resume lo que quieras, claro. Fíjate si hacen caso que hace dos años participé en una comisión del Senado sobre el tema y planteé una exposición en la que había muchos datos y pocas conclusiones. Las conclusiones y los datos no avalaban la política de Escuela 2.0, qué le vamos a hacer. La respuesta del senador Bedera (PSOE), hoy nº2 del Ministerio, fue que a ver si mis investigaciones eran como la de la cucaracha, que le iban quitando patas y concluyeron que era sorda. También me sentí insultado (por otra cuestión) por otros dos senadores, y había cinco en la comisión.Entre eso y que pagaban la décima parte que en cualquier sitio por el trabajo, salí muy contento.

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