Durante la carrera solo he ido a clase aquellos días en que me ha tocado exponer algún trabajo (cuatro o cinco veces a lo sumo) pero nunca pensé que me estuviera perdiendo nada especialmente valioso. Sin embargo, ahora que me obligan a asistir a unos seminarios semanales relacionados con las prácticas, me estoy dando cuenta de que las lecciones de los expertos son insustituibles. Hoy se habló del constructivismo. Como las clases de los pedagogos suelen ser mortalmente aburridas (cuanto más énfasis ponen los expertos en educación en explicar a los demás cómo dar sus clases, peores profesores son ellos mismos) se me ocurrió intervenir diciendo algo así como que es muy ingenuo pensar que se puede construir todo el conocimiento a partir de la observación. Por ejemplo, dije, por mucho que nos pongamos a experimentar con bolitas de diferentes masas, jamás seremos capaces de deducir por nosotros mismos las leyes de Newton. Pues bien, según mi profesor, un niño de primaria sí es capaz de hacerlo: bastaría con que el maestro diseñara un experimento adecuado (y preparara una Unidad Didáctica – le faltó decir). Después ha añadido que en educación no vale el sentido común sino que hay que actuar de acuerdo a los dictados de la ciencia y me hizo saber que mi argumento no tenía valor porque en lugar de exponer un hecho científico me había limitado a dar una opinión. Por último, me animó a estudiar cómo el cerebro construye el conocimiento para lo que me recomendó no sé qué libro de Eduardo Punset.
Estas son las cosas que los expertos en educación enseñan a los futuros maestros.
Post post: en el blog de Pseudópodo hay una entrada muy buena sobre este tema.
Entradas relacionadas: